Desde el inicio invitó a los presentes a bajar el celular y experimentar la conferencia de manera consciente: “La vida está aquí, no en una pantalla”, repitió varias veces. Regil introdujo su metáfora del semáforo emocional, en el que identificó tres zonas: la zona roja, donde “no sabes que no sabes” y actúas desde la impulsividad; la zona amarilla, donde comienzas a tener conciencia de lo que sientes y piensas; y la zona verde, el lugar de mayor claridad y respuesta consciente. Explicó que la zona roja es la más peligrosa, pues es allí donde las emociones suben y la inteligencia baja. En este estado, las personas tienden a engancharse con las emociones propias y ajenas, reaccionando de forma automática, tomando decisiones equivocadas y repitiendo patrones que generan sufrimiento. “Cuando estás en zona roja, acabas conectándote con la gente incorrecta, en el momento incorrecto y tomando decisiones incorrectas”, advirtió. Para salir de esta zona, recomendó reconocer las emociones, darles espacio y esperar a que la intensidad baje antes de decidir. De esta manera, es posible pasar a la zona verde, donde hay más calma, enfoque y creatividad para resolver los desafíos de la vida. Desde sus experiencias personales, contó cómo fue su camino de transformación, a una vida más consciente, después de sanar la relación con su madre, a través de la terapia. También habló sobre la importancia de romper patrones. Además, Regil destacó la importancia de agradecer el presente, aún en circunstancias difíciles. Practicar el agradecimiento, dijo, ayuda a cambiar la química del cerebro y favorece estados emocionales más saludables. “Agradecer lo que tienes, incluso lo que duele, te saca del modo víctima y te regresa al aquí y al ahora”, señaló.