En este subcapítulo hacemos un recorrido por la arquitectura tradicional de Manta, hasta su evolución a construcciones de gran altura y urbanizaciones inmensas. Con inversiones cada vez más grandes, Manta es la nuev afavorita de los inversionistas inmobiliarios. Con cada nuevo edificio la ciuad crece no solo en altura sino en calidad de vida. Asimismo, la ciudad manabita gana cada vez más espacio en el sector turístico donde sus habitantes ya han encontrado grandes oportunidades de desarrollo. Ahora, Manta recoge su historia y tradiciones para levantarse más alto y mirar hacia un futuro de promesas brillantes. La pesca, el puerto y la industria: Manta, antes parroquia de Montecristi, hoy es el segundo cantón más poblado de la provincia de Manabí. Un cantón que arrastra la historia de un pueblo pesquero y humilde. Durante muchas décadas la pesca destacó como la principal actividad económica para los mantenses y más que una labor se convirtió en una identidad. A principios del siglo XX, con la construcción del puerto, su economía se expandió hacia sectores más comerciales y forjó la creación de nuevas industrias alrededor de la pesca atunera. Más tarde, durante la década de los 70s, la inyección económica que produjo el boom petrolero en el Ecuador permitió a Manta atraer nuevas inversiones y con esto el surgir de un centro financiero en la zona de Tarqui. Con influencias arquitectónicas de la época, basadas en el modernismo brasilero, se levantó el edificio del Banco Pichincha. Poco después, en la misma zona, pero con un estilo más local, se construyó el edificio Vigía que por muchos años fue la edificación de mayor altura en Manta.A finales del siglo XX la construcción y la expansión urbana se aceleraron. A raíz de esto, la municipalidad diseñó una planificación para un crecimiento urbano ordenado. Así, se creó el plan de expansión urbana que direccionó el crecimiento de la ciudad por el perfil costero hacia el suroeste del cantón. En base a este plan, se construyeron vías que mejoraron las conexiones dentro de Manta y, a su vez, con cantones y playas aledañas. Con una infraestructura importante, grandes comercios, industrias y aeropuerto, Manta empieza el Siglo XXI con todos los argumentos para llamarse ciudad. La ciudad que mira hacia el futuro La era pesquera de Manta está por llegar a su fin; desde hace algunos años, el atún es cada vez más escaso en la franja marina de Manta. El municipio, consciente de esta situación, viene trabajando en proyectos para modernizar la ciudad y redireccionar la economía del cantón hacia el comercio y el turismo. A pesar de que la ciudad no ha sido el destino predilecto para los turistas, hoy Manta cuenta con todos los recursos a su favor para ser potencia dentro de esta industria. Desde la segunda década de los 2000 la ciudad manabita atrajo millonarias inversiones destinadas al sector turístico. Las obras de regeneración de sus playas y la rehabilitación de la ruta Spondylus motivaron grandes inversiones desde el sector privado. En esta época, importantes cadenas hoteleras y grandes firmas comerciales decidieron invertir y construir en la ciudad. De este modo, cada vez más constructoras, hoteles y comercios empezaron a ver Manta como un destino atractivo para los negocios. El Arq. Fernando Zambrano, director de planificación urbana del Municipio, sostiene que Obras Públicas firma alrededor de una decena de permisos para edificios de más de 10 pisos anualmente. Recorriendo las calles de la ciudad, son evidentes los espacios y terrenos por ocupar que se conservan pese a las décadas de acelerada expansión urbana. Gabriel Barba, arquitecto y profesor de la ULEAM (Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí), sostiene que “lo que más se tiene en Manta es tierra para crecer” y estima que un tercio del suelo urbano mantense está aún desocupado. Según el plan de uso y gestión de suelo del municipio, se espera que para el 2035 Manta tenga una expansión urbana de 600 hectáreas. Grand Bay, un sueño cumplido Con una inversión de más USD 80 millones el megaproyecto de la empresa constructora Millenium busca posicionar a Manta ante los ojos del mundo. El proyecto constructor comprende de cuatro torres residenciales de 14 y 17 pisos respectivamente a la orilla de la playa de Barbasquillo. El proyecto aprovecha la geoeconomía de Manta para impulsar su potencial turístico. Pablo Campana, CEO de Millenium, se refiere a Manta como “una ciudad abierta a la inversión privada y a la inversión extranjera” con características geográficas y culturales ideales para convertirse en un paraíso playero. Cristhian Wiese realizó el diseño del edificio inspirado en el hotel Fontainebleau de Miami. Conscientes del área altamente sísmica de la costa del pacífico donde se ubica Manta, se implementaron 18 aisladores sísmicos debajo de toda la construcción con una tecnología pionera en el país. Pese a ser un edifico residencial, con las nuevas tendencias digitales y de mercado, el proyecto busca, desde la industria inmobiliaria, entrar al mercado turístico y hacer de Manta un destino atractivo para todo el mundo.Por: Tadeo Ampudia