Antiguamente las mujeres escuchaban su voz interior, eran las sanadoras, líderes de sus comunidades, conectadas con la naturaleza y sus ciclos el cual aprovechaban para mejorar su calidad de vida y salud. Los relatos, la danza, el canto, el diálogo de saberes, la consciencia de la comunicación desde el vientre materno con la voz de la madre, la importancia de la medicina ancestral, el saber escuchar, saber tener silencio, observar, tener una palabra dulce para transmitir y llevar el conocimiento al corazón son algunos de los principios con los que se trabaja en este proceso de enseñanza. ¿Qué es ser mujer ancestral? Es la mujer sabia que recibe el conocimiento de las antiguas generaciones y lo utiliza en el presente al servicio de la sanación de los seres humanos y la tierra que habitamos, de la misma manera que un médico se especializa en un campo especifico para restablecer la salud. La mujer medicina hace referencia a la cualidad de su autocuidado. Ella siempre tiene un remedio para la enfermedad y/o problema; embellece la casa con flores; alimenta saludablemente a su familia; siempre busca lo mejor para la gente que la rodea. Es sanadora y es el amor. Como mi madre lo hizo conmigo, yo le quiero transmitir lo mismo a mi hija Amelia, quiero que ella sostenga los dones de la sanación, la energía y la conciencia expandida. Quiero que conozca el pasado para que se proyecte con sabiduría al futuro y que vea en los corazones de los demás la armonia, el equilibrio y la sanación de la humanidad y la tierra. Para mi es muy admirable el amor de una mujer hacia su empeño y superación, esfuerzo por su bienestar y aceptación de si misma. Es la capacidad que tiene de comprender las cosas que van más allá de sus propios ojos para construir un mundo mejor. Por _ Camila Matus D. Experta en bienestar empresarial | www.creandobiem.com