La mayoría de emprendimientos comienzan como un sueño o una idea inicial que necesita ser desarrollada, analizada y planificada antes de convertirse en una realidad concreta. Para Daniela Ribadeneira y Camila Castro, su negocio empezó con una llamada telefónica. Daniela siempre tuvo una inclinación por los espacios de relajación, pero en el 2021 notó que ningún spa brindaba una atención personalizada. Decidió compartir su inquietud con Camila, Comunicadora y Relacionadora Pública, quien respondió: "¿por qué no lo hacemos nosotras?". Camila afirma que "esa llamada fue el punto de partida en el que descubrimos este nicho de mercado y nos atrevemos a emprender". Así fue el inicio de una aventura que, hasta hoy, sigue floreciendo. LUM tiene 5 locales; 3 en Quito, 1 en Guayaquil y otro en Manta LUM es el primer massage bar de Ecuador. Su diferenciador es que, más allá de ser un sitio de distensión, los clientes experimentan una conexión interna y tienen acceso a diversas opciones que se adaptan a sus necesidades. Y eso es, precisamente, lo que les hace regresar y regalarse una dosis de amor propio. De hecho, concluyeron el año pasado con 14 mil reservas. Con 27 y 23 años, respectivamente, estas jóvenes ecuatorianas tocaron puertas, superaron barreras y trabajaron arduamente para hacer realidad su sueño. Al emprender un negocio, es común que los miedos y la incertidumbre invadan tu cuerpo y, aunque muchas personas dudaron de su idea, ellas no titubearon. “Siempre confiamos en nuestra intuición y en nuestro modelo de negocio”, mencionan. Sus ojos se iluminan al recordar sus inicios, pero también enfatizan en que no todo fue “color de rosa”. Varios ejecutivos negaron el crédito bancario que las fundadoras de LUM solicitaron. Asumen, quizá, que por su edad. Después de algunos intentos y ocho meses de planificación, demostraron que el emprendimiento no está limitado por la edad, sino por la pasión, determinación y capacidad de ejecución de una idea. “A medida que tu emprendimiento avance, es importante mantener el enfoque, la perseverancia y la flexibilidad”, aconseja la Business Designer, Camila. A lo que su amiga y socia agrega: “aprender de los errores, adaptarse a los cambios del mercado y mantenerse abierto a nuevas oportunidades son elementos clave para el crecimiento y el éxito continuo de cualquier negocio”. Una marca con propósito “Hemos formado una comunidad”, asegura Daniela. Pero esta no es como cualquier otra, está integrada por 40 mujeres, muchas de ellas madres solteras. Cuando llegó la pandemia, algunas empresas se vieron obligadas a reducir su personal, por lo cual varias masajistas perdieron sus empleos. Daniela contactó a algunas de ellas y poco a poco fueron creando un “ejército”, como bien menciona. Las fundadoras están conscientes de que pequeñas acciones pueden marcar la diferencia, por lo que todo su personal está compuesto por mujeres, realizan talleres de empoderamiento de forma regular y adquieren productos de proveedoras femeninas. "Si podemos contribuir a reducir las brechas existentes, lo haremos", expresan. Si bien esto conlleva una gran responsabilidad, también se ha convertido en su motivación para innovar y mantener su negocio a lo largo del tiempo. "Ya no somos solo nosotras dos, ahora somos el sustento de 40 familias", dice Camila mientras Daniela sonríe con orgullo. También te puede interesar: Provincias de Ecuador con más hoteles de 4 y 5 estrellas en 2022 La responsabilidad social corporativa (RSC) es un concepto que implica que las empresas deben considerar el impacto de sus acciones en la sociedad y asumir el compromiso de contribuir de manera positiva. Para Camila, en la actualidad, cualquier negocio que no tenga RSC no podrá sobrevivir en el mercado. “Estas acciones deben ser genuinas y no solo una estrategia de marketing”, añade. Las empresas deben llevarlas a cabo de manera concreta y coherente para que sean efectivas y tengan un impacto real y positivo en la sociedad. Indudablemente, emprender es una aventura emocionante llena de desafíos y oportunidades de crecimiento. En este mundo, hay obstáculos, pero también posibilidades.