Su experiencia lo ha llevado a ser Miembro de la Junta Directiva de otras organizaciones como: Banco Diners Club del Ecuador, Grupo Vázquez, Transfuel Group, Corpesa, Veris. Y durante la pandemia, por encargo de Roque Sevilla, fue el Director Ejecutivo del Fondo por Todos, que reunió a varias empresas líderes y ciudadanos del Ecuador para apoyar a los más vulnerables durante la crisis sanitaria. “Siempre he tenido conciencia social, la responsabilidad y el valor compartido son esenciales; las empresas son vehículos de cambio en una sociedad”, expresa. Coloma es un hombre de retos, amante del trabajo. Por eso no extraña que actualmente comparta sus actividades con una nueva función ad honorem: Consejería al Gobierno en el Programa que combata la desnutrición infantil. Su debut en el sector público viene apalancado por su profunda visión del sector privado y trabaja para dar un giro de 180 grados a temas cruciales para nuestra sociedad: nutrición adecuada, agua segura, sanidad y educación. “Cuando hablamos de desnutrición, es un problema que no se puede abordar desde una sola causal y tampoco solo desde la visión médica”, reflexiona. Él invita a un trabajo desde la articulación de los ministerios, con herramientas de medición. En definitiva, un modelo de gestión, con una estrategia sólida y pragmática. Coloma está en un momento de su vida donde aspira a dar un apoyo real al desarrollo de Ecuador. Habla de “mojarse el poncho de una manera pragmática”. “Ahora tenemos una gran oportunidad y no quiero ser un actor pasivo ni estar en mi zona de confort”, sentencia. Por naturaleza, Luis Enrique es curioso y esa característica lo ha llevado a ocupar altos cargos. Estudió en Texas Ingeniería y Sistemas, luego obtuvo un MBA con especilidad en marketing. Además tiene estudios profesionales en estrategia en Babson e innovación en el MIT. “Estudiar afuera te abre la óptica, ves un mundo más amplio y ganas herramientas”, explica. El ejecutivo siempre aspiró a ser empresario y empezó en Acero Los Andes como Jefe de Planificación. Ello le dio paso a formar su empresa de pre tratamiento metálico y luego, tras un fuerte contacto con Maresa, llegó a ocupar la más alta posición. “Cuando asumí el reto hicimos cambios importantes”, comenta. Sus ganas de seguir aprendiendo y crecer lo llevaron a Grupo Corpesa y eso lo guió a ser parte de empresas familiares que han buscado modificar estructuras y "requerían formación corporativa y luego buenas prácticas de gobierno corporativo”. Coloma también estuvo al mando de Santos CMI, donde además se perfiló en ventas y adquisiciones, “La empresa se vendió a un grupo coreano”, explica el ejecutivo. Finalmente, en el 2012, tras un proceso de headhunting, llegó la propuesta de dirigir las operaciones de Fybeca, de igual manera una empresa familiar, que quería dar un siguiente paso. Allí estuvo siete años donde una vez más puso a prueba su visión estratégica y liderazgo, así como formación de equipos de alto desempeño. Su legado en el sector empresarial en Ecuador es innegable y desde sus palabras, se traduce en enfocarse en competencias básicas: ética-valores, relacionarse con la gente a través de la empatía, tener un pensamiento estratégico; ser perseverante y dedicar muchas horas de trabajo. Así es el ADN de este empresario, para quien los retos y el trabajo duro son su alimento diario y su forma de dar sentido a su mundo.Por _ Sofía Chávez Tamayo