Existen todavía unos pocos que permanecen intactos a los turistas. Si bien la mayoría de los rincones del planeta reciben visitantes, hay algunos cerrados herméticamente al público. A menudo por razones de seguridad, legales o científicas, está estrictamente prohibido poner el pie en ellos. 1. La "bóveda del fin del mundo" En una isla remota llamada Spitsbergen, en el archipiélago ártico de Svalbard, Noruega, una montaña de arenisca alberga a 120 metros su interior un lugar apocalíptico: el depósito de semillas más grande del mundo. La bóveda está fuertemente protegida a cal y canto, lo cual garantiza que las semillas que contiene puedan sobrevivir durante miles de años si fuera necesario. Sin embargo, en los últimos años algunos científicos han mostrado preocupación por el aumento de las temperaturas, que han provocado un deshielo del permafrost. En 2020, los investigadores locales documentaron el verano más cálido en Svalbard desde que hay registros. También te puede interesar: Los mejores países para vivir en el mundo 2. Ilha da Queimada Grande: una isla venenosa Ilha da Queimada Grande, conocida como Ilha das Cobras (isla de las cobras), es una pequeña isla rocosa, agreste, sin playas y de difícil acceso, ubicada a 35 km de la costa de São Paulo. La isla fue descubierta en 1532 por la expedición colonizadora de Martim Afonso de Souza. Sin embargo, la historia de Ilha das Cobras es mucho más antigua. Se formó a finales de la última glaciación, hace unos 11.000 años, cuando subió el nivel del mar, separando el cerro (que formaba parte de la Serra do Mar) del continente y convirtiéndolo en una isla. Ha llamado la atención en los últimos cinco siglos por una característica inusual: está habitada casi exclusivamente por serpientes: hay estimaciones que dicen que puede haber entre una y cinco serpientes por cada metro cuadrado de la isla. 3. Lascaux: la cueva francesa que encierra de arte valioso Esta cueva en Montignac, en el suroeste de Francia, es una réplica de Lascaux. La original se cerró al público en 1963. Cuatro adolescentes en busca de un perro que había desaparecido por un agujero en la tierra descubrieron esta maravillosa cueva en el sur de Francia en 1940. En el más sorprendente de los accidentes, su perro los llevó hasta una cueva cubierta de pinturas murales que retratan animales, como caballos y ciervos. Con una antigüedad de unos 17.000 años, fue uno de los ejemplos de arte prehistórico mejor conservados jamás descubiertos, con alrededor de 600 pinturas y 1.000 grabados en total. 4. Uluru: el "ombligo del mundo" Uluru, antes conocida como Ayers Rock, fue una atracción turística durante muchos años, pero se sumó recientemente a la lista de lugares que el público no puede visitar. También llamado el "ombligo del mundo", es uno de los monolitos más grandes del planeta. Anteriormente, los visitantes podían intentar el ascenso de 348 metros a la cumbre, aunque eso significaba enfrentar un calor extremo, con temperaturas en verano de alrededor de 47 grados centígrados. Fuente: BBC Mundo