Al ir adquiriendo conciencia de cuán urgente es la situación ambiental, también mermamos nuestra salud psíquica. La ecopsicología, que se ocupa de estudiar la “eco ansiedad”, es una disciplina que solía ser considerada como marginal e incluso “esotérica”, pero que actualmente está en auge. Thomas J. Doherty, un psicólogo de Portland especializado en clima, lleva años estudiando los efectos fisiológicos de la ansiedad. Además, ha explorando la idea de que incluso las personas que no han sido afectadas directamente por los desastres medioambientales, pueden verse afectadas íntimamente por la degradación ecológica. Un estudio realizado en diez países, con la participación de 10.000 jóvenes de entre 16 y 25 años, encontró que existen niveles de pesimismo muy inquietantes. Más de la mitad de los participantes dijeron que “el futuro asusta” y que “la humanidad está condenada”. Doherty, que ha empezado a tener más pacientes que se encuentran cada vez más abrumados por la “ecoansiedad”, intenta tranquilizar la culpa que sienten por sus hábitos de consumo y los entrena para invocar la calma frente a estas situaciones. Fuente: New York Times