Aeropuertos vacíos, hoteles vacíos, restaurantes vacíos... conforman una de las imágenes más desoladoras, salud al margen, que nos ha dejado el coronavirus. La pandemia del Covid-19 ha cambiado nuestra forma de viajar y de relacionarnos. Lo ha hecho en el sector del ocio y el turismo, pero especialmente en el sector de los viajes de negocios, que fue el primer segmento que se vio afectado por las restricciones de movilidad y, seguramente, será de los últimos en recuperarse, según los expertos. Al turismo de negocios se le conoce técnicamente como MICE, acrónimo en inglés de Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions/Events, que suponen prácticamente el 20% del turismo mundial. Se trata, por tanto, de uno de los principales motores de desarrollo del sector servicios. ➤ Ver también: ¿Vuelven las reuniones, los viajes de negocios y los encuentros para los marketeros? Antes de la pandemia, los viajes MICE estaban en un crecimiento exponencial. En 1998 no sobrepasaban los 600 millones y, en menos de una década, ya superaban los 1.200 millones de desplazamientos. La llegada del Covid-19 cortó de cuajo este crecimiento. Según el informe anual de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en 2020 los trayectos en avión cayeron un 60% en todo el mundo. Las empresas sustituyeron las reuniones de negocios por videoconferencias. Todos nos hemos familiarizado con Google Meetings, con Zoom, con Teams o con Skype, herramientas que no sólo nos han ayudado a estar conectados desde casa con el resto de empleados de la empresa sino, también, con los clientes. Sin embargo, durante este periodo, los profesionales han aprendido las ventajas de reunirse con un cliente o un supervisor físicamente. También se ha puesto en valor que los grandes eventos de networking ya que no son lo mismo cuando se desarrollan en línea. Un sector clave para la recuperación Los viajes de negocios son un factor clave para muchas ciudades, pues dinamizan el sector servicios en periodos de baja estacionalidad turística. Según un informe de Oxford Economics, coincidiendo con la vuelta a la actividad presencial, antes de la crisis del coronavirus, se realizaban 32.000 ferias profesionales en todo el mundo. Hablamos de casi cinco millones de empresas expositoras que trasladan a empleados desde sus sedes a la ciudad donde se realiza cada feria. No es un impacto menor, se calcula que la industria de ferias y convenciones genera un impacto económico de 299.000 millones de euros anuales y conlleva 3,4 millones de empleos directos e indirectos a nivel mundial. Fuente: La Vanguardia