Las vitaminas son micronutrientes que nuestro cuerpo necesita para que funcione de manera correcta y realicemos nuestras actividades diarias, sin embargo, nuestro organismo no puede sintetizarlos, por lo que debemos ingerirlos en los alimentos en dosis pequeñas En la actualidad, en nuestro entorno es difícil encontrar carencias en micronutrientes que puedan generar manifestaciones clínicas o síntomas de algunas enfermedades. Lo que puede ocurrir es que detectemos pequeñas deficiencias de la falta de vitaminas en grupos de población con mayores necesidades como infancia, embarazo, envejecimiento y deportistas. La cantidad de vitaminas que necesitamos varían con la edad, la etapa vital en la que nos encontramos o por situaciones externas, en donde se recomienda una cierta proporción de micronutrientes para consumir la cantidad diaria recomendada. Aunque, en general esto no se recomienda ya que, con una alimentación variada y equilibrada, se consiguen cubrir el 100% de las necesidades de los mismos. ¿Cuáles son los beneficios? Barado Piqueras considera que el aporte exógeno de estos nutrientes evita el desarrollo de enfermedades carenciales por la falta de vitaminas, pero, solamente en aquellas situaciones en las que con la alimentación no se cubren las necesidades. En este sentido, es el profesional sanitario quien da las pautas para la correcta administración de estos suplementos. Pero, ¿quiénes deberían usarlos y quiénes no? Solamente ciertas personas deberían ingerir suplementos vitamínicos, y es importante que conozca cuándo hacerlo. Etapa infantil de 0 a 3 años: los bebés alimentados con la lactancia materna o artificial, y la introducción paulatina de los alimentos en la dieta del bebé, sería suficiente para obtener un aporte completo de estos micronutrientes. Hay excepciones como la Vitamina D, cuyo requerimiento en este periodo es muy elevado y está justificado el consumo de suplementos para alcanzar dichas demandas naturales. Periodo comprendido entre el 1 y los 3 años: se produce una anorexia fisiológica (rechazo a los alimentos) en donde los pequeños pierden el apetito y podrían producirse carencias, por lo que se recomienda los suplementos de vitaminas, para asegurar una alimentación sana y equilibrada. Embarazo: en esta etapa, se debe suministrar a la mujer suplementos de Ácido Fólico o Vitamina B9, dado que es fundamental en el desarrollo del Sistema Nervioso del bebé, y evitar posibles cuadros como la Espina Bífida (defecto congénito que se forma por la incorrecta desarrollo de la columna vertebral y la médula espinal). Madres gestantes vegetarianas: se suplementa con Vitamina B12, dado que no lo pueden conseguir a través de su tipo de alimentación. También se recomienda la suplementación con esta vitamina a gestantes con un prolongado uso de anticonceptivos y que sean fumadoras habituales. Con respecto a la Vitamina C, se aconseja aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en esta vitamina para evitar posibles complicaciones como Preeclampsia o rotura prematura de la bolsa. Tercera Edad: la suplementación debe ser individualizada, debido a los diferentes cambios fisiológicos y morfológicos que se producen, se recomienda que se suplemente en vitaminas A, D, E, K, B6, B9, B12 y C, en función de las necesidades de cada uno. Por _ Ma. Barado Piqueras, Farmacéutica y Coordinadora Académica del Área Biosanitaria en la Facultad de Salud de Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)