Su fortaleza radica en varios sectores que integran innovación, manufactura avanzada, servicios especializados y encadenamientos productivos que sostienen miles de empleos formales. Para la CIPEM, esta estructura ha permitido que la provincia mantenga competitividad, incluso ante ciclos económicos retadores. La línea blanca constituye uno de los sectores más emblemáticos. Está conformada por empresas como Indurama y Fibroacero, que están integradas a una cadena que incluye proveedores metalmecánicos como Ingmatricom y fabricantes de partes y piezas. Este entramado productivo permite que la provincia compita con estándares regionales de manufactura tecnológica y capacidad exportadora. También te puede interesar: Industria, comercio y construcción impulsan la economía de la región austral La cerámica plana y el porcelanato conforman otro sector estratégico, impulsado por empresas como Graiman, Ecuacerámica, Rialto e Italpisos. Su cadena involucra a proveedores clave como Meprelpa, Kerámicos, Explominas e Interborde, además de empresas de transporte y logística como Vías del Austro. Esta industria aporta valor agregado, innovación en diseño y una presencia creciente en los mercados internacionales. A ello se suman los sectores de alimentos y bebidas, como Lácteos San Antonio (Nutri), con plantas que abastecen al mercado nacional y regional, y la industria de muebles de madera, impulsada por compañías, como Colineal, con modelos de producción diversificados y orientados al diseño. Dentro de este mapa se destaca un actor emergente: el Clúster de Servicios Hospitalarios CIPEM, iniciativa del sector privado que posiciona a la salud como motor de productividad e innovación. Con un VAB sectorial de USD 289 millones, este clúster busca articular a clínicas, centros médicos, aseguradoras, empresas de tecnología, universidades, hoteles y servicios de movilidad para potenciar el turismo de salud, la certificación internacional y la capacitación.