Esto responde a un rol histórico asignado, ligado al estereotipo de que la mujer es quien debe ocuparse a las labores de limpieza. En el 2016, por ejemplo, se reportó que en el 48% de los hogares, la decisión sobre qué productos de limpieza comprar recaía en las mujeres. No obstante, en una tercera parte de los casos es compartida por la pareja, según el informe “Hábitos de cuidado y limpieza del hogar”, elaborado por la consultora Nielsen. Gran parte de esta realidad, se debe a la publicidad que por muchos años ha sugerido que la mujer es quien debe dar el veredicto final, reforzando de esta manera los estereotipos de los roles de género de la mujer en el hogar: específicamente en las tareas de limpieza y de cocina. Las mujeres planifican, comparan marcas, priorizan atributos como seguridad, eficacia, precio y sostenibilidad, y toman la decisión final sobre productos de limpieza. La mujer en la decisión de compra El poder de la mujer como consumidora es hoy uno de los fenómenos más determinantes en el mercado global, y la categoría de artículos de limpieza refleja con claridad esta tendencia. Según un análisis publicado por ADEN International Business School en 2025, las mujeres deciden alrededor del 80% de las compras en el hogar, con un peso especialmente fuerte en rubros como alimentación, cuidado personal, electrodomésticos, muebles y, de manera destacada, productos de limpieza. Este rol no solo responde a un mandato cultural heredado, donde tradicionalmente se les asignó la responsabilidad de mantener el hogar, sino que en la actualidad se vincula con su creciente autonomía económica, su protagonismo en la toma de decisiones familiares y su capacidad de articular criterios de calidad, salud y eficiencia en el consumo. Se estima que las mujeres representan un ingreso global de 11,5 billones de dólares y cerca del 49% de la fuerza laboral, además de obtener la mayoría de títulos de grado y posgrado, lo que las convierte en un mercado emergente de enorme valor que las empresas aún no terminan de comprender ni aprovechar. El rol de la mujer en la compra responde tanto a mandatos culturales como a su autonomía económica y protagonismo en decisiones familiares. La realidad Latinoamericana En el caso de Latinoamérica, el estudio cimargin-left: 20px; margin-bottom: 20px;ado revela que en el 33% de los hogares la mujer es jefa de hogar, ya sea soltera, separada o divorciada, lo que implica que asume el 100% de las decisiones de compra, incluyendo las relacionadas con productos de limpieza, donde la practicidad, la seguridad y la sustentabilidad ganan terreno frente a la simple promesa de efectividad. Sin embargo, la mayoría de las campañas publicitarias siguen siendo diseñadas por equipos creativos dominados por hombres (ocho de cada diez en países como Chile, Estados Unidos o España), lo que genera mensajes que muchas veces no conectan con la realidad de la consumidora actual, multitarea y con poco tiempo disponible para procesar estímulos publicitarios. También te puede interesar: Mujeres que cambian el juego con la IA El papel de la publicidad en el estereotipo de género Durante décadas, la publicidad y la cultura popular han reforzado un estereotipo profundamente arraigado: la mujer como principal responsable de la cocina y la limpieza, y, por tanto, como decisora natural en la compra de productos para el hogar. Desde mediados del siglo XX, la figura del “ángel del hogar” (responde al ideal de la domesticidad de las mujeres como destino biológico) consolidó esta asociación, donde el espacio doméstico era su territorio y la adquisición de detergentes, desinfectantes o limpiadores formaba parte de sus obligaciones cotidianas. De ahí la urgencia de un marketing más inclusivo que entienda las motivaciones femeninas, que valore su tiempo, que hable un lenguaje auténtico y que reconozca la diferencia entre un producto “afeminizado” y uno creado para cubrir sus verdaderas necesidades. En los artículos de limpieza, donde la decisión de compra está íntimamente ligada al bienestar familiar y a la percepción de cuidado del hogar, la mujer no solo representa la principal decisora, sino también la voz que exige innovación, sostenibilidad y mensajes publicitarios libres de estereotipos. Comprender su influencia significa no verlas únicamente como consumidoras, sino como transformadoras de hábitos de consumo y verdaderas arquitectas del mercado. Al tomar decisiones de compra, las mujeres valoran no solo la eficacia del producto, sino también aspectos como ahorro de tiempo, conveniencia, salud, seguridad y valores (por ejemplo, limpieza no tóxica, productos eco-amigables), afirma el estudio de ADEN. Como consumidoras multitarea con alta carga de obligaciones, su preferencia se orienta hacia productos que le permitan optimizar su rutina diaria, incluyendo el uso de canales digitales para facilitar adquisiciones (por ejemplo, compra en línea, entrega a domicilio) y la participación en comunidades de usuarias para compartir opiniones y recomendaciones. Para que una campaña de marketing conecte con ellas, debe hablar su lenguaje, reconocer sus motivaciones reales, evitar estereotipos, y destacar beneficios funcionales y emocionales. Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de las tareas del hogar en muchos países: por ejemplo, en EE. UU. se reporta que el 62% de los hogares indican que las mujeres toman las decisiones sobre decoración, cocina y limpieza, según el portal Gallup. Este rol se ha mantenido incluso cuando los roles de género evolucionan, debido a lo que se denomina la “doble carga” (trabajo remunerado más tareas domésticas), lo que hace que las mujeres valoren especialmente la eficiencia y el ahorro de tiempo en los productos del hogar. En cuanto al marketing, diversas investigaciones señalan que muchas campañas fracasan al no conectar con el mundo real de la mujer actual. El uso de mensajes estereotipados (por ejemplo, “el ama de casa siempre usando guantes rosados”) o de empaques con colores superficiales (como “rosa para mujeres”) puede resultar contraproducente e incluso ofensivo, porque muchas mujeres rechazan productos que parecen simplemente adaptados para ellas sin entender sus necesidades reales, según Socialtoaster. El rol de las mujeres en la decisión de compra de productos de limpieza es central y estratégico. Las marcas que quieran tener éxito en esta categoría deben entender no solo el poder adquisitivo femenino, sino también sus motivaciones cotidianas, su necesidad de optimizar tiempos. Un marketing que las escuche realmente y hable con honestidad tiene el potencial de generar fidelidad e identidad.