El índice de precios de consumo, que mide lo que el consumidor gasta en productos y servicios, cumple ocho meses situado por encima del 5%. La subida en esta ocasión del 7,5% resulta incluso superior al 7,2% pronosticado por los analistas. Este es el primer informe sobre inflación del 2022 y es un indicador de la influencia en el tambaleo de la economía mundial a causa del impacto de la pandemia. Los datos reflejan el incremento acumulado de precios en combustible y otras categorías a lo largo del 2021. Los expertos sostienen que, esta información tendrá repercusión en la decisión de la Fed (Banco Central de Estados Unidos) sobre subir los tipos de interés y en cuantas ocasiones lo hará a lo largo de este 2022. Esto afectará en las decisiones de la Casa Blanca en cuanto a los precios del combustible y la posibilidad de que el presidente Joe Biden decida aminorar el efecto del encarecimiento compensando con las reservas estratégicas de petróleo. A pesar de que los salarios se incrementaron un 0,7% en enero, la cual fue una marca significativamente superior a la de febrero del 2020, esta subida hace que la ganancia real de las nóminas sólo subieran un 0,1% por influencia de la inflación. Los alimentos se incrementaron un 0,9% de un mes al otro, lo que significa un acumulado del 7% de un año a otro. Si se quitan los elementos más volátiles, como el precio del combustible y de los alimentos, el denominado núcleo central de la inflación subió un 6%, también por encima de lo previsto. Es el ritmo más rápido desde agosto de 1982. La subida de precios, como en otras ocasiones, también afecta a todos los sectores de la economía. Los analistas reiteran que la inflación debe empezar a caer en los próximos meses. Sin embargo, parece muy difícil un enfriamiento de tal dimensión que permita una bajada de precios al nivel de la pre pandemia. Según la Fed, la inflación disminuirá por sí misma, aunque cada vez resulta más evidente su complejidad debido al atrincheramiento de la subida de precios. Fuente: La Vanguardia