Ecosistemas vitales en casi todas las provincias enfrentan amenazas crecientes por plásticos, incluyendo Galápagos y la Zona Económica Marítima exclusiva. El estudio identifica puntos críticos severos en la mayoría del territorio, destacando el Golfo de Guayaquil y la Costa ecuatoriana altamente urbanizada, así como Yasuní, Cuyabeno y la región altoandina como focos principales de contaminación. La Costa concentra la mayoría de comunidades de alta exposición, ubicadas en zonas inundables, con manglares y pescadores como los más afectados. En la Sierra, ríos y áreas periurbanas andinas sufren el impacto; en la Amazonía, zonas de inundación golpean a indígenas amazónicos. Los ríos actúan como principales transportadores de plásticos hacia comunidades ribereñas. Las áreas más dañadas incluyen el 50,65% de ecosistemas marino-costeros, 20,78% urbanos, 11,68% estuarino-manglares, 9,09% de agua dulce y 7,79% terrestres. Estos residuos degradan hábitats esenciales, exacerbando la vulnerabilidad de la biodiversidad nacional. También te puede interesar: Faro de San Marco: una inversión de USD 50 millones de Grupo Difare en energía solar Un total de 96 especies de flora y fauna padecen impactos directos como ingestión por fauna, enredos y destrucción de hábitats. Estos efectos negativos se agravan en manglares costeros, ríos serranos y áreas inundables amazónicas, poniendo en riesgo equilibrios ecológicos frágiles. Ante esta crisis, los mecanismos formales de participación comunitaria e indígena emergen como la estrategia más efectiva para combatir la contaminación plástica en Ecuador. El informe de WWF urge acciones inmediatas para proteger estos ecosistemas y comunidades, promoviendo una gestión responsable de residuos.