Con 147 ligas en 98 países, un estudio realizado por el el CIES Football Observatory determinó que 21,4% de los jugadores que participan en un campeonato profesional son extranjeros. Sin embargo, en las 10 asociaciones de la Conmebol, que cuentan con 18 ligas latinoamericanas, este número desciende a 15%. Si se amplía el espectro de las cifras que maneja el CIES Football Observatory, el detalle de las naciones con mayor exportación de futbolistas nos lleva hasta el gigante sudamericano: Brasil. Con un crecimiento de 4,8% con respecto al año anterior, los pentacampeones tienen 1.330 profesionales del fútbol trabajando fuera de su país. En segundo lugar, con una diferencia de más de 400 jugadores, le sigue el actual campeón del mundo: Francia, país que envía a 867 de sus deportistas a diferentes partes del mundo. La tercera potencia en el podio es otra nación sudamericana: Argentina, que con sus prestigiosa historia en el balompié, exporta a 820 talentos. Es importante destacar que los profesionales del fútbol deben recaer en alguna liga que los acoja, pues el potencial económico y la calidad de los torneos son uno de los principales dinamizantes de este negocio. Esto lleva a Inglaterra a contar con 728 expatriados, mientras que los italianos reciben a 636. En América, se observa un fenómeno. Estados Unidos, país en el que el fútbol no está entre los primeros cuatro deportes más populares, importa una gran cantidad de futbolistas: 575, ocupando el tercer lugar a nivel mundial. México, el rey latinoamericano que firma contratos con 289 extranjeros, se encuentra onceavo en el mundo. Maneja una liga que tienta a los jugadores con grandes sumas de dinero. Además, no ha descuidado sus semilleros y ocupa el puesto 32 en los exportadores de profesionales del deporte rey.