Un alto nivel de impuestos puede suponer un obstáculo para las empresas. Sin embargo, es una de las principales fuentes de ingresos para los estados al momento de invertir en bienes y servicios públicos. En 2017, el promedio de recaudación tributaria sobre el producto interno bruto (PIB) en la región fue de 22,8%. Este cálculo se obtuvo de un ponderación entre 24 naciones de América Latina y el Caribe. Se excluyó a Venezuela debido a problemas de disponibilidad de datos. Cabe recalcar que entre 2016 y 2017, 12 países reportaron un aumento en sus tasas de recaudo tributario con respecto al PIB, 10 marcaron una disminución y dos no registraron ningún cambio. Guyana y Barbados generaron los mayores incrementos: 2,6% y 2,2%, respectivamente; mientras que Bolivia experimentó la mayor disminución con dos puntos porcentuales menos. A nivel subregional, América Central y México tienen los ratios más bajos: de 21,0%. El Caribe tuvo la recaudación tributaria más alta con un promedio de 25,6% y América del Sur con una media de 22.8%. Todas los países latinoamericanos, excepto Cuba, tuvieron una relación entre contribuciones tributarias con respecto al PIB inferior a 34,3%. El país caribeño fue el único en superar el 40%; sin embargo, los expertos consideran a Cuba un caso aparte, dadas las características singulares de su economía, que difieren del resto de la región. Otras naciones con mayor dependencia sobre sus tributos fueron Brasil y Uruguay, con un 32% y 31% respectivamente. Los tres tienen tasas impositivas elevadas, tanto en el Impuesto sobre la Renta como en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que grava el consumo. Por otro lado, los países que menos pagan impuestos en América Latina son Guatemala (12,6% del PIB), República Dominicana (13,7%) y Perú (16,1%). Ecuador se encuentra en una posición inferior, con 19,9%.