Los menos violentos La publicación, una gráfica posteada en Twitter por la OCDE y la cuenta “Informal Economy”, también muestra a los países menos violentos contra la mujer. También te puede interesar: Sobrevivir a la violencia, un camino sin refugio para las mujeres en Venezuela En ese sentido, Canadá, Singapur y Chile ocupan los últimos lugares con 2, 6 y 7 por ciento, respectivamente. Los latinoamericanos Bolivia, junto con Chile, Perú, Brasil, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Uruguay, República Dominicana y Honduras, forma parte de los países latinoamericanos que ejercen más violencia en contra de las mujeres. Crisis mundial La violencia contra la mujer es considerada como una crisis mundial. En todo el mundo, más de una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja íntima o violencia sexual por terceros. Los gobiernos de la OCDE priorizan cada vez más este tema como un frente crucial en la batalla por la igualdad de género: 21 de los 37 que se adhirieron a la ‘Recomendación de Género de la OCDE’ identificaron esta violencia como uno de los tres desafíos políticos más urgentes para la igualdad de género en sus países. Las mujeres tienen menos probabilidades de emprender negocios, y las empresas propiedad de mujeres tienden a ganar menos que las de los hombres. En los distintos países, las brechas de género aumentan con la edad, lo que refleja el papel que la maternidad o la paternidad tiene en la igualdad de género. Mucho más que la paternidad, usualmente la maternidad tiene marcados efectos negativos en la participación en la fuerza laboral, el salario y el desarrollo profesional. También te puede interesar: Juezas afganas piden compromisos internacionales para combatir 'la guerra contra las mujeres’ Desigualdad de género Según la OCDE, las desigualdades de género predominan en todos los ámbitos de la vida social y económica y en todos los países. Las mujeres jóvenes, por lo general, tienen mayor escolaridad que los hombres jóvenes, pero es menos probable que ellas realicen un trabajo remunerado. Las brechas se amplían con la edad, ya que la maternidad usualmente tiene marcados efectos negativos en las brechas salariales de género y el avance profesional. Las mujeres también tienen menos probabilidades de ser empresarias y están subrepresentadas en posiciones de liderazgo público y privado. Fuente: Correo del Sur