El 70% de la población mundial (un poco más de los dos tercios del total), incluyendo en este grupo a China e India, habitan en países que se caracterizan por tener una creciente desigualdad. Uno de los mayores problemas de América Latina es la desigualdad. El año pasado, debido a las diferencias en los niveles de ingresos, se efectuaron manifestaciones en diferentes países de la región. Chile fue protagonista de estas protestas sociales, que se alargaron por más de un mes, sin hasta ahora llegar a un consenso. La medición de la desigualdad es compleja. No obstante, la concentración de la riqueza puede ser un indicador para evaluar qué tan desigual es la distribución económica en un país. Brasil es la nación cuya riqueza está más concentrada, con un 58% de los ingresos totales en manos del 20% más rico de la población. Le siguen Colombia, con el 55% y México y Panamá, con el 54%. En el otro extremo se encuentra Uruguay que, con cerca del 46%, es el país que menos concentración de su riqueza tiene en el 20% más rico de su población. Ecuador, dentro de la región, se ubica en el puesto seis de 10. Esto significa que el 50% de su riqueza está en el 20% más rico de su población. Un país donde la mayor proporción de la riqueza se concentra en un solo quintil de la población tiene un alto nivel de desigualdad. En la actualidad la ONU promueve una agenda con 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Dentro de esta se cuentan con objetivos que pretenden reducir las desigualdades en el mundo.