La recaudación tributaria atiende a principios básicos y universales como igualdad, progresividad, legalidad y proporcionalidad. Los impuestos son herramientas de la política fiscal que permiten al estado redistribuir la riqueza, contar con recursos para proveer bienes públicos y regular ciertos mercados. A su vez, funcionan como un costo adicional a la producción de bienes y servicios. Por lo tanto, entre más alto sea el impuesto, existirá un menor incentivo para producir, ya que terminará afectando al margen de las empresas Establecer un método de comparación para este indicador entre diferentes países resulta complejo debido a que los sistemas tributarios difieren de un país a otro. Por ejemplo, en el caso de naciones europeas el tamaño del aparato productivo determina el nivel de recaudación tributaria y, por ende, incrementa la presión tributaria (también llamada presión fiscal), que se mide como porcentaje del PIB. Una manera de medir cuál es el aporte de la recaudación tributaria en la economía de cada país es calcular el Índice de Presión Fiscal, que consiste en la contribución que realizan las empresas y personas naturales al Estado como porcentaje del PIB. Este indicador se compone de: la presión central (impuestos nacionales, internos y externos), la presión sub-nacional (impuestos de gobiernos subnacionales) y las contribuciones sociales (aportaciones a la Seguridad Social). En América Latina y el Caribe, según cifras que presenta el Centro de Estudios Fiscales del Servicio de Rentas Internas al año 2017, Brasil tiene el nivel máximo de Presión Fiscal en la región, con el 32,3%. Le siguen en la lista países como Uruguay (30,9%), Argentina (30,3%), Costa Rica (24,10%) y Nicaragua (23,8%) en el top 5 regional. Ecuador, situado en el puesto 9 de 16, tiene un índice de 19,8%. Guatemala, por otro lado, ostenta el menor índice: 12,4%. La media general en la región es del 20,5%. En Europa, la realidad es diferente. Por un lado, la media general de 24 naciones es de 36,7%, es decir, 16 puntos porcentuales por encima de los países latinos. Por otro lado, el valor más bajo de los países europeos que, lugar que corresponde a Irlanda (22,4%), supera el promedio general de los países latinos. Francia, con 45,9% tiene el Índice de Presión Fiscal más alto de países en el Viejo Continente. En el top 5 de Europa se suman Dinamarca (45,6%), Suecia (44,2%), Bélgica (44%) y Finlandia (43,2%). Los resultados de este indicador brindan información a los inversionistas, quienes deben decidir en qué país establecerse. Si bien las empresas deben pagar tributos para que el Estado funcione, los inversionistas analizarán el costo beneficio de esa contribución y decidirán cuál es el que les brinda los mejores servicios públicos, seguridad y opciones de desarrollarse al menor costo tributario. Por: Paúl Reinoso y Víctor Zabala Andrade