La grandeza de los mares no nos permite entender completamente todo lo que encierran. Poco conocemos de ellos en cuanto a su biodiversidad, pese a que son una importante reserva de vida en la Tierra, pues constituyen más del 70% de la superficie de nuestro planeta. Se cree que, a nivel global, se conoce menos de la mitad de las especies que pueden contener los mares. Los océanos y la vida que contienen son fundamentales para el funcionamiento saludable del planeta, debido a que nos dan entre el 50% y el 80% del oxígeno que respiramos (incluso más que los mismos bosques); y, absorben anualmente un cuarto de las emisiones totales de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera, la principal causa del cambio climático. La pesca, acuicultura y maricultura son fuentes de ingresos para millones de personas y fundamentan la seguridad alimentaria del planeta. Asimismo, los ecosistemas costeros como estuarios, manglares, corales y otros humedales, que se desarrollan en la interfaz mar-tierra son el sustento de millones de personas más, brindando además, otros servicios como: protección contra crecidas, oleajes, inundaciones, procesos erosivos y fenómenos meteorológicos extremos. Lamentablemente, la situación de los océanos no es muy alentadora. Se calcula que la pesca ilegal mueve USD 23 mil millones en los mercados ilícitos en América Latina. La presencia de flotas pesqueras internacionales en zonas económicas exclusivas depreda anualmente miles de toneladas de peces y otros animales marinos. A la par, se calcula que unas 8 millones de toneladas métricas de desechos plásticos ingresan al océano cada año, incluyendo áreas relativamente bien protegidas como las Islas Galápagos, Por otro lado, es frecuente observar a las redes de pesca de plástico en los fondos marinos, afectando ecosistemas como los corales y a especies como las ballenas, tortugas, tiburones y rayas, quienes se enredan y mueren asfixiadas. Por último, y no menos importante, el cambio climático es una de las amenazas más grandes que enfrentan. Entre 1993-2020 el nivel del mar ha crecido un promedio de 3,6 mm anuales en la región. En el Caribe incluso ha aumentado a un ritmo superior al promedio mundial. ¿Cómo podemos ayudar a conservar los mares y océanos? La importancia de los mares y océanos ha sido recogida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 14: “conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”. Las medidas para proteger los mares pasan por garantizar la supervivencia de sus especies, muchas de las cuales son de interés económico por su rol en la seguridad alimentaria. Sin embargo, para protegerlas es necesario asegurar su resiliencias, a través de la promoción y fortalecimiento de los corredores biológicos, que establecen la conectividad a fin de que las especies migratorias puedan movilizarse acorde a su naturaleza. Ejemplo de esto es el Corredor Azul del Pacífico, que busca garantizar el movimiento de ballenas entre México y Chile; así como el Corredor del Pacífico Tropical, que busca unir las islas oceánicas de Galápagos, Cocos, Gorgona, Malpelo y Coiba para garantizar la conservación de especies y el uso sostenible de los recursos pesqueros. También te puede interesar: Ecuador dice: Suficiente al hambre y a la Desnutrición Crónica Infantil Por estas razones es: Imperativo cuidar de manera efectiva e integral las áreas protegidas marinas de la región, ya que son garantía para que muchas especies puedan reproducirse. Prioritario impulsar estrategias para enfrentar la contaminación por plásticos, incluyendo las llamadas “redes fantasmas”, que se encuentran a la deriva en tanto en la superficie como en los fondos marinos. Fundamental que se comprenda que los problemas de los mares y océanos no pueden ser abordados por los países de manera individual. Para ello, se requiere la articulación entre la cooperación internacional por medio de acuerdos y convenios. Por ejemplo, la Convención Sobre el Derecho del Mar, o el llamado Tratado de Alta Mar que busca proteger la biodiversidad más allá de las fronteras jurisdiccionales, considerado históricamente como “tierra de nadie”. Es aquí, donde la integración de los océanos en el Marco Global de Biodiversidad (MGB KM) Kunming Montreal (MGB KM) de la Convención de Diversidad Biológica (CDB), constituye una oportunidad para que los gobiernos tomen medidas urgentes para proteger, restaurar y mantener el 30% de los océanos. Para esta tarea, el desafío para Latinoamérica y el Caribe será la promoción y adopción de diversos enfoques de planificación, gobernanza inclusiva y efectiva, financiamiento y gestión para el fortalecimiento de políticas, sistemas, herramientas y mecanismos de cooperación internacional, que catalicen y generen impactos a gran escala, y que se reflejen en avances significativos en la justicia social y ambiental, para la reducción de brechas de desigualdad, especialmente en los pueblos originarios y comunidades locales. Por: Tarsicio Granizo - Director WWF Ecuador