El gobierno federal, el mayor empleador del país, exigirá a los empleados no vacunados que usen mascarillas mientras trabajan y se sometan a pruebas periódicas, además de tomar otras precauciones, como mantener la distancia física con los compañeros de trabajo y restringir los viajes de trabajo. Varios estados, entre ellos Hawai, California, Maryland, Virginia y Washington, también dicen que los trabajadores estatales no vacunados deben someterse a pruebas periódicas. ➤ Ver también: Estas empresas están exigiendo la vacuna del Covid-19 a sus empleados El miércoles, el gobernador de California, Gavin Newsom, amplió este mandato a los profesores y a todos los empleados escolares, siendo el primer estado en hacerlo. Estos programas, con su alternativa de pruebas, difieren de los mandatos directos de vacunación, como exigen algunas organizaciones sanitarias, entre ellas el personal sanitario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, los hospitales y el ejército de Estados Unidos. Los empleadores, temiendo una reacción adversa, enmarcan la política como una opción, y consideran que ambas partes de la ecuación son eficaces para reducir la propagación del Covid-19. ¿Creen los expertos en salud pública que este enfoque será útil? Todos coinciden en que la mejor solución es la vacunación universal. A falta de eso, muchos afirmaron que las medidas adoptadas por los empleadores añadirán una capa de protección, aunque queda por ver en qué medida. Los resultados de las pruebas son "realmente solo una visión parcial en el tiempo", dijo la Dra. Gigi Kwik Gronvall, profesora asociada de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. Ni siquiera las pruebas diarias, como era la norma en la Casa Blanca de Trump, sin otras medidas como el uso de mascarillas, evitaron que el personal enfermara el pasado otoño. Y las pruebas diarias son engorrosas y costosas. Los empresarios esperan que las molestias requeridas para no vacunarse en el lugar de trabajo animen a los reticentes a vacunarse de una vez. "Es un empujón enérgico", comentó el Dr. Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Salud Pública. Pero también hay desafíos. Esto es lo que dicen varios expertos: La vacunación universal sigue siendo la norma de oro Vacunar a todas las personas que cumplen los requisitos es "la forma perfecta de salir de toda esta situación", dijo el Dr. Marcus Plescia, jefe médico de la Asociación de Funcionarios de Salud Estatales y Territoriales. "Pero, dadas las realidades de la situación actual, creo que es razonable que los empleadores y otros que están estableciendo requisitos de vacunación ofrezcan algunas adaptaciones". Pero mucho depende, según él y otros, de lo bien que se apliquen las normas. "Si las personas (no vacunadas) usan mascarillas todo el día en el trabajo, incluso en la sala de descanso, eso por sí solo es bastante fuerte", dijo. "Cuando se añaden las pruebas, es una alternativa que va a tener cierto valor". Algunos empresarios, señaló, se muestran reacios a establecer este tipo de reglamentos porque temen perder empleados, sobre todo en áreas que ya sufren escasez, como las residencias de ancianos. Este enfoque se basa en cierto modo en un sistema de honor Algunos estados, organizaciones sanitarias y la ciudad de Nueva York dicen que exigirán una prueba de vacunación: una copia del certificado de vacunación del empleado o una versión cargada en una aplicación en el teléfono del empleado. Pero otros empleadores dicen que permitirán a los trabajadores autodeclarar que se han vacunado. "Habrá algunas personas que mientan, no cabe duda", dijo el Dr. William Schaffner, profesor de medicina en la división de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville. "Eso suscitará la molestia y la preocupación de las personas vacunadas", dijo Schaffner. "Ellos dirán: 'Un momento, Charlie está aquí y no trae puesta la mascarilla y sabemos que no está vacunado'. La gente sabe ese tipo de cosas sobre sus compañeros de trabajo". Hay otras consecuencias Existe un tráfico en línea de compra de tarjetas de vacunación falsificadas, diseñadas para que parezcan las auténticas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) a pesar de que eso es ilegal y puede acarrear multas o incluso penas de cárcel, según ha advertido el FBI. Los empleadores también podrían tomar medidas disciplinarias contra los trabajadores que declaren falsamente que se han vacunado. Fuente: CNN