El siete veces campeón de Super Bowl, Tom Brady, no se quedará de brazos cruzados tras su retiro del futbol americano. El exquarterback se dedicará a los negocios. A principios de año el nacido en San Mateo, California, dio a conocer sus primeros pasos dentro de la industria de la moda con la marca Brady, por lo que ahora ya cuenta con su propia mercancia deportiva, que por cierto, ya comenzó a vender sus primeros productos. “Soy afortunado de haber creado compañías increíbles como Autograph.io, marca Brady y TB12 Sports que estoy emocionado de seguir ayudando a construir y crecer”, declaró el exjugador. También te puede interesar: Cantante Drake gana miles de dólares con la victoria de los Rams en el Super Bowl LVI En las últimas etapas de su carrera, Brady se convirtió en un inversionista activo y hombre de negocios, además de sus diversos acuerdos de patrocinio con diferentes marcas que lo representan, por lo que su camino de dejar los emparrillados y lanzar balones quedó atrás; ahora se convertirá en un líder de ofertas importantes dentro de sus propios negocios. Tom Brady y las criptomonedas El invertir dentro de la industria de las criptomonedas llega a ser una importante ‘mina de oro’ dentro de este sector, pues especialistas aseguran que el hacer uso de este tipo de cifrado criptográfico garantiza y asegura la integridad de las transacciones, es decir, evita que haya un tipo de clonación o robo, ya que al ser una moneda digital no es tangible, pero sí vale dentro de las nuevas industrias de compra-venta. Es por ello que a Brady no le fue indiferente este tipo de negocio, ya que el existir dos tipos de opciones (comprar o minarlas), tarde o temprano habrá visto un crecimiento en su cartera virtual, con la cual podrá acceder a diferentes objetos que se obtengan con este tipo de cambio. Otra de las inversiones que hizo Brady y que ayudan a dar más trabajo a personas es la sociedad que hizo con dos monstruos de la talla de DraftKings y Lionsgate, con el objetivo de crear nuevas opciones de contenido deportivo dentro del séptimo arte. Fuente: El Financiero