1.- Mardi Gras, Nueva Orleans (EE.UU.) El Mardi Gras, o Martes Gordo, hunde sus raíces en las tradiciones europeas de los siglos XVII y XVIII en el seno de la Casa de Borbón. Su nombre hace referencia a que era el último día para disfrutar de los placeres tanto culinarios como carnales antes de la época de abstinencia que marca el inicio de la Cuaresma y la Semana Santa. El desfile principal, de hecho, es justo la víspera del miércoles de ceniza. En este caso, será el martes 21 de febrero. Lejos quedan los días en que el Mardi Gras era una fiesta para unos pocos privilegiados. Hoy es un crisol de gente de todas las edades que sale a la calle para celebrar la vida. En cuanto al atuendo, todo vale. 2.- Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, Tenerife, Islas Canarias Tenerife es, sin duda, sinónimo de Carnaval. Todos los años la ciudad se transforma para recibir extravagantes desfiles, ostentosos tocados, plumas, disfraces, bailarines en trajes brillantes y vestidos espectaculares que visten a las aspirantes a reinas del Carnaval. El carnaval empieza el 1 de febrero y tiene una duración de tres semanas, en las cuales no se para de bailar, cantar y disfrutar. Además, la ciudad se empapa de fiestas callejeras, cabalgatas, desfiles... y ¡ah! No podemos olvidar el Entierro de la Sardina, uno de los acontecimientos más importantes de estas fiestas. Sin lugar a dudas, el Carnaval de Tenerife es el más grande y espectacular de España y, según parece, el más popular del mundo tras el de Río de Janeiro. 3.- Carnaval de Venecia, Italia El carnaval de Venecia tiene sus raíces, según se dice, en la celebración por la República de Venecia tras la victoria sobre el Patriarca de Aquilea en 1162. Las fiestas han evolucionado bastante desde entonces, pero la tradición de llevar máscaras sigue siendo el componente central. Estas máscaras de porcelana se han convertido en sinónimo de las celebraciones de carnaval en todo el mundo. También se dice que se utilizaron originalmente como revuelta contra la jerarquía de clases en el siglo XIII. Puedes elegir entre una gran variedad de opciones, como la Bauta, la Colombina o la Medico della Peste, para después lanzarte a las calles y canales en los que vivir una experiencia única. 4.- Carnaval de Cádiz El Carnaval de Cádiz cuenta con el título de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Con una duración aproximada de 10 días, este carnaval brilla por su humor, ingenio y la extravagancia de sus plumas de colores, impresionantes carrozas, grandes chirigotas, comparsas, pitos, tambores y música muy pegadiza. Imprescindible el concurso anual de chirigotas en el Teatro Falla. Jamás decepciona con sus guiños y sátiras a políticos y sus bromas y burlas a las celebrities. 5.- Carnaval de Colonia, Alemania Aunque la temporada de carnaval de Colonia (cariñosamente llamada la "quinta temporada") comienza oficialmente un poco antes, el acontecimiento principal tiene lugar realmente en febrero. La fiesta se inicia con el Carnaval de las Mujeres, en el que las habitantes de la ciudad llevan al trabajo disfraces de fiesta, seguidos de bailes de máscaras y eventos nocturnos. La fiesta del carnaval tiene más celebración y emoción durante los fines de semana, alcanzando su punto más alto en el desfile del Lunes de Rosas (también conocido como Lunes de Carnaval). La marcha por Südstadt (la zona sur de Colonia) incluye diversas carrozas hechas con objetos como cajas de bombones y caramelos, entre otros, que alegran a los participantes. 6.- Carnaval de Rio, Rio de Janeiro, Brasil La joya de la corona entre los muchos carnavales del mundo es, sin duda, el Carnaval de Río de Janeiro. La fiesta del carnaval, cuyos orígenes se remontan a 1723, atrae a más de dos millones de personas al día. Los más de 200 blocos y escuelas de samba toman las calles de la Ciudad Maravillosa hasta altas horas de la noche. Eso sí: toca pelear si se pretende conseguir una de las disputadas entradas del Sambódromo Marquês de Sapucaí, el lugar perfecto para ver los desfiles más famosos del mundo. Pero si se prefiere algo más relajado, siempre están los blocos que toman los barrios de la metrópoli. 7- Carnaval de Binche, Bélgica La UNESCO clasificó el carnaval de Binche como "obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad" en 2003, testimonio de su personalidad única. Es cierto que Bélgica acoge varios carnavales durante el mismo periodo, pero Binche destaca por sus oscuros artistas (conocidos como Gilles), actos en los que se lanzan naranjas (signo de buena suerte) y otras prácticas curiosas. 8.- Carnaval de Niza, Francia Seis desfiles de carnaval, diecisiete carrozas y miles de bailarines y músicos de todo el mundo: el carnaval de Niza es una fiesta viva y vibrante, llena de cultura. Y si se busca ampliar los horizontes de la buena suerte, el viajero no se puede perder la Batalla de Flores (Bataille de Fleurs), el elegante desfile que reúne por las calles innumerables caravanas cubiertas de flores desde las que se lanzan ramos. El que los atrape, según cuenta la tradición, tendrá suerte durante toda su vida. 9.- Carnaval de las Palmas de Gran Canaria Con más de cinco siglos de vida y declarado Fiesta de Interés Turístico, el Carnaval de las Palmas es uno de los más importantes y multitudinarios de España. Entre sus atractivos es imprescindible destacar su concurso de Murgas y la Gala Drag Queen siendo una de las más teatrales y extravagantes. Además de su gran desfile, la elección de la Reina del Carnaval y sus míticos concursos de disfraces. El Parque de Santa Catalina es el punto de encuentro del Carnaval de Las Palmas, ya que pone el lugar físico a todos los acontecimientos de la agenda carnavalera. Y cuando termina el carnaval, reinas, drags y mascaritas se trasladan al Sur de Gran Canaria, para celebrar el Carnaval Internacional de Maspalomas, del 9 al 19 de marzo. 10.- Carnaval de Oruro, Bolivia Lo que una vez fue una celebración indígena es ahora un festival con una fuerte conexión entre el simbolismo religioso en forma de Pachamama (Madre Tierra) y Tío Supay (Dios del inframundo). Estos dos iconos son el telón de fondo de la fiesta, en la que se celebra el ritual conocido como la "danza de los demonios", La Diablada, que representa el triunfo del bien contra el mal. Fuente: Expansión