El estudio de arquitectura que lidera, Elemental, fue elegido en 2017 para diseñar un gigantesco centro cultural en Doha: el museo Art Mill de arte moderno y contemporáneo. "Clasificamos antes de que siquiera partieran las eliminatorias", le dice entre risas Aravena, en alusión al concurso internacional para ese proyecto que tuvo 26 semifinalistas y ocho finalistas antes que él lo obtuviera. Este chileno de 55 años que en 2016 recibió el premio Pritzker, el Nobel de la arquitectura, admite que hasta ese concurso no conocía casi nada de Catar. Es además su primer proyecto de museo, en el que vuelca desde su experiencia en Chile hasta referencias a la arquitectura antigua del desierto, y cuando se concrete compartirá vecindario con obras de colegas suyos consagrados como el chinoestadounidense I.M. Pei y el francés Jean Nouvel. Fuera del universo del fútbol, Aravena es quizás el latinoamericano más notorio llamado a trabajar en Catar. Pero no es el único. Mientras el país del golfo Pérsico se preparaba entre polémicas para acoger el Mundial de fútbol 2022 -el más caro de la historia-, profesionales de América Latina buscaban en silencio dejar su huella en ese rincón del planeta, más allá del deporte. "Por ser mexicano" Latinoamérica y Catar han mantenido relaciones distantes, con un intercambio comercial limitado que en buena medida consiste en productos agropecuarios por el gas natural licuado que ha enriquecido a este país árabe. No obstante, en la década pasada el emir catarí Tamim bin Hamad al Thani visitó tres veces la región, la última de ellas en 2018 para tejer alianzas fuera de Medio Oriente ante el embargo que le imponían sus vecinos. También buscaba impulsar su plan de desarrollo "Visión Nacional 2030", que busca diversificar la economía de Catar y contempla entre otras cosas ambiciosas obras o proyectos de infraestructura, que han convertido al país en un singular polo de arquitectura internacional y abrieron oportunidades para expertos de distintas regiones, incluida América Latina. Uno de ellos es el mexicano Daniel Rodríguez, quien desde 2015 dirigió el diseño del lujoso tren del metro de Doha, que en estos días transporta a cientos de miles de espectadores del mundial. Señalado como el tren automático más rápido del mundo, con 110 convoyes de tres vagones que pueden conectarse entre sí y ampliar la capacidad de transporte en sus tres líneas, el metro de Doha trazado por Rodríguez busca reflejar la cultura catarí a pedido de las autoridades locales. Las innovadoras ventanas de los trenes, con formas curvas en vez de rectangulares, evocan las ventanas de la arquitectura local. Y la silueta de los vagones, con un frente suave y ensanchamiento inferior, es una alegoría del caballo árabe Al Faras, le dice a BBC Mundo este mexicano diseñador industrial de la firma japonesa Kinkisharyo. Un desafío fue darle al tren "el acabado de un Rolls-Royce, porque es lo que ellos conocen", con material resistente, explica. Los vagones están divididos por clases: estándar, familia y oro (aunque las dos últimas fueron suspendidas durante el Mundial). Rodríguez emigró a Japón con 27 años para estudiar y ampliar sus oportunidades profesionales. Hoy con 54 sigue radicado en Osaka y ha participado en el diseño de trenes de ciudades como Los Ángeles, Hiroshima, Dubai y El Cairo. Para lograr el de Doha, viajó a la ciudad en 2013: caminó por sus calles, escuchó la música local, probó la comida y hasta estudió piezas del Museo de Arte Islámico. Rodríguez cree que su origen le facilitó la comprensión de la cultura catarí, clave para que su proyecto fuera elegido antes que los de otros pesos pesados de la industria de trenes. "Tengo la certeza absoluta de que fue por ser mexicano, porque México fue conquistado por los españoles después de la dominación árabe de la Península Ibérica y los españoles trajeron toda esa cultura con ellos", señala. También te puede interesar: Los cinco récords que se rompieron hasta ahora en Qatar 2022 Cita como ejemplos el convento de Huejotzingo en Puebla, con características que para él evocan la arquitectura islámica, y también clásicos de la gastronomía mexicana. "Nuestro taco al pastor es muy parecido al shawarma y el pan árabe tiene forma de tortilla", compara. "Entonces, cuando veo la cultura de Catarse me hace bastante familiar, con elementos que puedo identificar y manejar como mexicano. Es lo que más le interesaba a la gente de Catar". "Que las cosas se muevan" En el área de las estructuras temporarias y los estadios del Mundial de Catar trabajaron desde arquitectos uruguayos hasta mexicanos como Roberto Muñoz, quien realizó la cubierta del Ahmad bin Ali, y Edgar Payán, quien co dirigió para la firma Zaha Hadid Architects la etapa conceptual de Al Janoub, el estadio inspirado en las velas de las embarcaciones árabes "dhow". El arquitecto colombiano Darío Cadavid se encargó de la instalación de los innovadores sistemas de enfriamiento de los estadios de Catar, cruciales para poder jugar al fútbol pese al calor y difíciles de imaginar algún tiempo atrás. La realización del mundial en Catar ha sido una de las más controvertidas de la historia. Su elección provocó numerosas críticas, en especial por el hecho de que la homosexualidad es ilegal, los grupos LGBTIQ+ no son aceptados y las limitaciones a las que están sometidas las mujeres. Pero organizaciones laborales y de derechos humanos también denunciaron el trato y los abusos sufridos por muchos de los 30.000 trabajadores extranjeros, en su mayoría de Bangladesh, India, Nepal y Sri Lanka, que fueron contratados para construir siete estadios. La prensa occidental llegó a hablar de 6.500 obreros muertos en Catar en la década transcurrida desde que el país fue designado sede del mundial. El gobierno catarí refuta esa cifra y sostiene que desde 2014 a 2020 hubo 37 muertos en las zonas de construcción de los estadios y sólo tres por razones laborales, y en 2017 anunció medidas para resguardar a obreros extranjeros del calor excesivo y limitar sus horarios laborales, que instituciones piden continúen después del mundial. También te puede interesar: ¿Por qué Catar es tan rico? Principales fuentes de ingresos del anfitrión del Mundial Rodríguez asegura que al menos en las faenas donde él estuvo en Catar había resguardos para evitar la deshidratación de trabajadores, como pausas para beber agua, letreros en los baños recordando atender el color de la orina y supervisiones de seguridad. Aravena también reconoce que es una situación preocupante, pero señala que en los últimos años observó "una transición muy rápida" hacia la homologación de estándares internacionales en las normas laborales de Catar y espera contribuir al proceso. "Por trabajar en un proyecto es que uno puede hacer que las cosas se muevan en la dirección que a uno le interesa, lejos de una especie de superioridad moral o de purismo ético", afirma. Fuente: BBC Mundo