Entonces, no es sino recién hasta hace unos 10 años que comenzamos a ver propuestas masivas de historias de sci-fi donde el enemigo real para crear el caos en la sociedad no es la tecnología, sino el propio ser humano como presa de sus miedos y creencias. Ese miedo que busca mantener a las masas en una zona de confort, controlada y fácil de manipular… con fuentes de información unificadas, con versiones que simulan una verdad absoluta con perspectivas y puntos de vista replicables, pero con análisis reducido. Es aquí, cuando surge la dichosa inteligencia artificial abierta a todos como un jugador que busca cambiar las reglas del juego (no a los jugadores, según mi perspectiva). Contamos con una serie de herramientas disponibles para todos, que nos permiten tener un asistente muy eficiente para inspirarnos en imágenes, pseudo-slogans, pseudo-textos, pero cuyo valor real y valioso está precisamente en eso, funcionar como un asistente rápido y eficiente para asistirnos, no remplazarnos. Hago énfasis en esto, ya que, siguiendo a algunos científicos, investigadores, creadores digitales, diseñadores y artistas (Gaby Castellanos, entre ellos, de mis favoritas) y sus experimentos con herramientas de IA es claramente notorio la falta de originalidad, personalidad y capacidad para generar emociones de los resultados de dichas herramientas. Siendo esto, un atributo característico del talento, ingenio y empatía del ser humano. Es así que aquí el juego comenzó y la batalla empieza para hacer temblar nuestros preceptos más tradicionales. Las reglas del juego son: Gana quien logre capitalizar más rápido la satisfacción del cliente (convertir sonrisas en transacciones recurrentes y exponenciales, directa o indirectamente). Mientras más herramientas utilices vas acumulando puntos canjeables por datos que te ayudarán a predecir el acertijo del siguiente nivel (la necesidad que tu cliente tiene y aún no sabe que la tiene). La forma de lograr resultados más rápidos es con los comodines de IA: herramientas de imágenes desde texto, Copywritting y contenido, generadores de voz, y para muchas funciones más, pero ¡Son comodines! Ninguna herramienta por si sola podrá hacerte ganar el juego. El criterio, la pasión, la capacidad de empatizar para crear emociones en otro ser humano seguirán siendo los bonus más preciados, así que te invito a que te preguntes: ¿Sabes cómo hacer de tu rol IA-proof? Por _ Mariangel Hernández, @mariangelstrategist - Consultora en innovación empresarial