En junio, en un campo a las afueras de Düsseldorf (Alemania), un acre lleno de espejos empezó a concentrar la luz solar en una torre de 20 metros de altura. Si todo va según lo previsto, el resultado será el primer gran paso hacia el aprovechamiento de la energía del sol para crear un combustible sostenible y neutro en carbono que alimente los vuelos de larga distancia e incluso algunos procesos industriales que actualmente requieren combustibles fósiles. También te puede interesar: Johnnie Walker presenta su primera botella de papel El proyecto DAWN ha sido desarrollado por la empresa suiza Synhelion para iniciar la producción a escala industrial de los llamados “combustibles solares”, que según la empresa tienen el potencial de reducir significativamente las emisiones de carbono que calientan el planeta. El proceso es diferente del uso más familiar de la luz solar en la energía verde: células fotovoltaicas que captan los rayos del sol y los convierten directamente en electricidad. En cambio, el planteamiento de Synhelion consiste en aprovechar la energía del sol para crear combustibles líquidos que puedan “integrarse” en la tecnología existente y funcionar igual que los combustibles existentes, sin necesidad de ningún tipo de reequipamiento, adaptación o cambio de infraestructura. La electrificación se presenta a menudo como la principal alternativa ecológica a los combustibles fósiles, pero hay algunos sectores (como el transporte marítimo y aéreo) en los que no ha sido posible, afirma Philipp Furler, cofundador y consejero delegado de Synhelion. ¿Cómo se fabrica el combustible solar? Cuando se quema el combustible para aviones, se libera agua y dióxido de carbono, en grandes cantidades. Se calcula que el transporte marítimo y aéreo es responsable del 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Lo que pretende Synhelion, dice Furler, es invertir el proceso de combustión. El primer paso es conseguir una fuente de carbono. Una posibilidad es extraer el dióxido de carbono directamente de la atmósfera, haciendo pasar el aire por sistemas que utilizan filtros o productos químicos para extraer el CO2. También puedes leer: Tratado mundial para proteger la biodiversidad de los océanos: por qué la colaboración intersectorial es fundamental Esto tiene la ventaja de ser realmente neutro en carbono, ya que no se libera a la atmósfera más dióxido de carbono del que ya se ha extraído. Desgraciadamente, como el CO2 constituye apenas el 0,04% de todos los gases atmosféricos, extraerlo y concentrarlo a escala industrial es un reto inmenso. ¿Es el combustible solar el futuro? En 2014, Furler y sus compañeros de doctorado en la ETH de Zúrich demostraron la viabilidad del proceso a muy pequeña escala: produciendo un tubo de ensayo de combustible para aviones en el laboratorio con luz solar, agua y CO2. Fuente: National Geographic