Los CEO al pizarrón: midiendo el desempeño de largo plazo
La alta dirección empresarial actual tiene grandes desafíos y retos.
| Los negocios han jugado un rol preponderante en lograr grandes cambios en nuestras sociedades. Hoy más que nunca, por el debate que se ha dado en los medios y en los cuestionamientos de la sociedad civil y los gobiernos al mundo privado, el sector privado debe ser uno de los motores de transformación de nuestros países y que colaboren hacia un futuro más próspero y sostenible. Esto lo han internalizado las empresas de diferentes maneras. Por ejemplo, nunca antes había tantas firmas que declararan sus valores, que tuvieran un código de conducta y un compromiso hacia prácticas sustentables (económicas, sociales y ambientales). De acuerdo al Fortune Global 500, el 69% de las compañías tiene un código de conducta y el 56% ha declarado públicamente sus valores. Sin embargo, también ha existido esceptismo en estos temas. La dificultad de medir el impacto de estas acciones así como el sesgo hacia el corto plazo han puesto muchas veces en jaque a distin tos actores dentro de la misma empresa. Esto no es casualidad, la alta dirección empresarial tiene los objetivos puestos en la maximización de la utilidad en el corto plazo y esto se refleja en sus convenios de desempeño, bonos y exigencias por parte de los accionistas. | ||||||||
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| Con el fin de representar lo anterior, tres académicos llevaron a cabo un estudio que tome en consideración este desafío. El objetivo: implementar una medición concreta sobre el desempeño de los CEO en el largo plazo y para lograrlo el foco estaba en tre pilares: (i) ser objetivo (basarse en “datos duros” que muestre el desempeño); (ii) que la noción de los negocios sean globales; y, (iii) asegurar el desempeño de largo plazo considerando desde el primer día que tomaron el trabajo hasta el último. El mes pasado se dio a conocer dicho estudio, por lo que esta sección está basada en la reciente publicación del ranking The best performing CEOs in the World, elaborado por Morten T. Hansen, Herminia Ibarra, and Urs Peyer. ¿Qué nos dice el ranking? La lista que se obtiene del estudio mencionado concluye que los 100 primeros CEO tuvieron un desempeño excepcional. En promedio, lograron un retorno a los accionistas de 1 385% durante el periodo que estuvieron al mando de la organización e incrementaron el valor de la compañía en USD 40,2 billones (ajustado por inflación, dividendos, etc). El contraste con el desempeño de los 100 CEO de pero desempeño es abismante. En promedio, los peores 100 produjeron una disminución en el valor de los activos de 57% lo que acompañó una caída de USD13,6 billones en su valor bursátil. ¿Quién cree Ud que fue el ganador de esta medición? Además, intente predecir cuáles son las características que lo hicieron llegar a la cima. Hay algo en común en los que tienen mejor desempeño? ¿Provienen de industrias similares? ¿Estudiaron las mismas carreras o todos abandonaron la educación superior? La verdad es que no hay respuestas concluyentes a muchas de las interrogantes. Sin embargo, es interesante poder ver cuáles son los que lo hicieron de mejor manera para luego intentar explicar las razones detrás de este éxito. Probablemente no es una sorpresa para el lector que el CEO que logró el primer lugar fue Steve Jobs. Entre 1997 y 2011, el valor de mercado de Apple se incrementó en USD 359 billones con un retorno promedio anual de 35%. El segundo lugar lo obtuvo Jeff Bezos, creador de Amazon. com con cifras de crecimiento en el valor de la compañía de USD111 billones, demostrando que su expansión agresiva e innovadora de los últimos años ha sido exitosa (sólo el año 2011 las ventas aumentaron en un 40%). Si uno analiza los 10 primeros lugares, se puede concluir que el 50% de los mejores desempeños se encuentra en la industria de las tecnologías de la información (Apple, Amazon.com, Samsung, Ebay y CISCO). El 50% restante se divide de manera equitativa en la industria financiera, el retail, los commodities, la industria automotriz y la salud. Ahora bien, una de las mejorías de esta encuesta con respecto a su versión anterior fue la incorporación de la variable globalización. En otras palabras se amplió la muestra de empresas y CEO que no fueran de EE UU y Europa En este sentido uno debiera esperar, dado el auge de la economía china en las últimas décadas, que sus CEO los estuvieran haciendo muy bien. Los resultados muestran lo contrario. De los 3 143 alto ejecutivos analizados, en promedio los ejecutivos de China estaban 176 lugares por debajo del promedio de los de EE UU. Quizás una de las sorpresas estén en América Latina. Si bien dentro de los 100 primeros CEO solo 14 provienen de países de la región: Brasil (#8); México (#3); Argentina (#1); y, Chile (#1), la cantidad de ejecutivos analizados están por debajo del promedio de otros países. Brasil sorprende toda vez que incluye a Roger Agnelli of Vale (#4) y Embraer’s Mauricio Botelho (#11). El caso de Botelho es de los más emblemáticos. La empresa de la cual se hizo cargo era estatal y tenía una pérdida de USD 300 millones en1995. En el caso de América Latina la varianza en las empresas que figuran en los top 100 es poca. Destacan sectores como la minería y la energía. ¿Es el largo plazo estúpido? Cambiar los paradigmas hacia el largo plazo no es fácil. Por ello, el esfuerzo hecho por los académicos Hansen, Ibarra y Peyer de colocar el tema en el debate es un primer paso. El segundo es que las empresas desde su primera línea así como los gobiernos corporativos comiencen a colocar los incentivos de manera de asegurar la sostenibilidad de la empresa en el largo plazo. Es una invitación para que los ejecutivos estén menos obsesionados con la rentabilidad de corto plazo y más comprometidos con la sustentabilidad de largo plazo. Cuatro temáticas que buscan entregar luces del desempeño
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