Estas suman en total 800 iniciativas, según el AI Policy Observatory (OECD.AI). La mayoría se centra en entidades gubernamentales y educación. Para expandir este panorama, DATTA conversó con Diego Bassante, Líder de Asuntos Gubernamentales y Regulatorios de IBM América Latina. “Hay algo fundamental y es centrarse en regulaciones precisas y puntuales para garantizar los derechos fundamentales de manera equilibrada con el desarrollo, la innovación y la competitividad de los países de nuestra región”, explica Bassante. En Ecuador, no existe un proyecto de ley para el uso y regulación de esta tecnología. Sin embargo, antes de aplicar cualquiera de estas, es necesario el cumplimiento de la Ley de Protección de Datos Personales. Para el experto, el uso correcto de los datos y la IA abren nuevos horizontes empresariales. “Las oportunidades para aprovechar los modelos fundacionales y la IA generativa, con un buen gobierno de datos y gestión, ofrecen inmensas posibilidades en todas las áreas desde la atención al cliente hasta la logística”, señala. También te puede interesar: La evolución tecnológica e innovadora en los sectores de banca y seguros Según Bassante, las regulaciones deben contemplar los riesgos y las asimetrías de información entre desarrolladores y consumidores de la tecnología. Opina que el país estaría listo una vez se “haya dado un diálogo amplio y bien informado en el que participe el gobierno, el sector privado, la sociedad civil y el mundo académico”. Otros países de la región como Brasil, Perú y México están más avanzados en este campo. México, por ejemplo, además del proyecto de ley, planteó la propuesta de crear un Consejo Mexicano de Ética para la Inteligencia Artificial y la Robótica. "La regulación de la IA busca establecer los parámetros de uso responsable, sabiendo que no se trata de un obstáculo para la innovación, sino una oportunidad de consenso sobre la transparencia, la ética y la explicabilidad que debe tener la IA." Por otra parte, considera acertado el enfoque regulatorio en cuatro niveles de riesgo propuestos por la Unión Europea, pero destaca la necesidad de generar un debate nacional para la identificación y categorización de estos. Los 4 niveles son: 1. Riesgo mínimo Plataformas de uso mínimo al representar una amenaza mínima o nula para la sociedad, tales como los filtros de spam basados en IA. 2. Riesgo limitado Servicios y aplicaciones que a través de su funcionamiento o nacimiento dejen en claro a los usuarios que están interactuando con un sistema IA. Plataformas IA que tienen obligaciones específicas de transparencia. 3. Alto riesgo Desarrollos IA con obligaciones legales más estrictas que requieren de supervisión humana y el uso de datos de alta calidad para evitar problemas como la discriminación de los usuarios. Sistemas basados en IA para otorgar créditos. 4. Riesgo inaceptable Aplicaciones que permiten funciones como el sistema de puntuación social o social scoring.