El mercado asegurador ecuatoriano avanza en un proceso de consolidación. Para Alfredo Serrano, Presidente del Directorio de ANACSE, la Asociación Nacional de Asesores Productores de Seguros del Ecuador ,el sector se ha fortalecido en los últimos años, aunque aún enfrenta un reto clave: la baja penetración del seguro. En Ecuador, las primas representan entre el 1,8% y el 1,9% del PIB, por debajo del promedio latinoamericano, que bordea el 3,1%. En este ecosistema, los brokers cumplen una función estratégica. Su aporte no se limita a conectar clientes con aseguradoras, sino a brindar asesoría técnica para que cada persona o empresa contrate una cobertura alineada con sus necesidades. “Un broker no vende seguros, asesora al cliente para que contrate el seguro adecuado”, afirma Serrano, al destacar el valor del acompañamiento especializado. El trabajo del broker parte de un diagnóstico detallado. En personas naturales, se analizan necesidades de salud, vida, vehículos, hogar, composición familiar y presupuesto. En empresas, el proceso es más técnico: se revisa la actividad económica, operaciones, activos, transporte, instalaciones y exposición a riesgos para estructurar cotizaciones comparativas y recomendaciones claras. Cultura de seguros Uno de los mayores desafíos es cambiar la percepción del seguro como gasto y posicionarlo como inversión. Su razón de ser es trasladar riesgos que una persona o empresa difícilmente podría asumir sola ante un incendio, robo, accidente, terremoto o interrupción operativa. Adicionalmente, las personas y sus familias contarán con el respaldo de un seguro médico para afrontar cualquier imprevisto de salud, así como con un seguro de vida que les brindará protección y tranquilidad financiera ante situaciones inesperadas. También te puede interesar: El sector asegurador creció 5.7% y busca reducir la brecha de protección en Ecuador La tecnología también marcará el futuro del corretaje de seguros. La inteligencia artificial y las herramientas digitales pueden agilizar procesos y mejorar la experiencia del cliente, pero no reemplazan el criterio técnico del asesor. Muchas personas no saben identificar sus riesgos reales ni entregar información precisa, por lo que el broker sigue siendo clave para interpretar necesidades y explicar coberturas. La profesionalización será uno de los ejes clave para el futuro del corretaje de seguros. ANACSE impulsa convenios con entidades educativas para fortalecer la formación continua de los asesores productores de seguros. El objetivo es elevar la calidad del asesoramiento, actualizar conocimientos técnicos y consolidar un mercado más informado, cercano y capaz de responder a las nuevas necesidades.