Los aerosoles son partículas líquidas o sólidas muy finas suspendidas en el aire y pueden ser transportadas por el viento. Estas partículas pueden provenir de fuentes naturales como bosques, o artificiales de ambientes urbanos como refinerías de petróleo, tráfico de vehículos y centrales eléctricas alimentadas con petróleo y gas natural. Luiz Machado, meteorólogo del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo, estudió los aerosoles de los bosques, para saber cómo esta área verde los produce naturalmente. La investigación es un avance más en la comprensión de cómo la humanidad está modificando el clima de la Tierra. “Toda esta contaminación va al bosque y pudimos ver su efecto en el ambiente. En este caso, en la formación de nubes”, explicó. El estudio demostró que los aerosoles de contaminación, partículas de menos de 10 nanómetros, se someten a procesos químicos en el camino, aumentan de tamaño a través de la oxidación y se transforman en ‘Núcleos de Condensación de Nubes’. Además, son sustancias fundamentales presentes en las nubes para que el vapor de agua alcance el estado líquido y que las gotas de las nubes se vuelvan más grandes y pesadas. Utilizando un ‘avión laboratorio’, los investigadores recolectaron datos en Manaos, al norte de Brasil. La ciudad es considerada excelente para los estudios climáticos porque se encuentra dentro de la selva amazónica. También te puede interesar: Impulso de soluciones ecológicas innovadoras en el mundo Los aerosoles de contaminación son transportados por los vientos de Manaos hacia la selva, viajando de noreste a suroeste. El avión siguió esta trayectoria y tomó medidas en marzo de 2014. Hasta entonces, los científicos se habían preguntado cómo la contaminación que sale de la ciudad a escala nanométrica podría alcanzar el tamaño de un núcleo de condensación, que suele ser 1000 veces más grande. Machado señala que, a partir de ese crecimiento, pueden darse dos escenarios: que se formen muchas gotas pequeñas en nubes poco profundas o, si la dinámica atmosférica de la región favorece el crecimiento de esas gotas, se forme una nube ‘cumulonimbus’ más grande que lo normal. “Esto tiene grandes implicaciones climáticas. En el primer caso, se produce una reducción del régimen pluviométrico de nubes consideradas poco profundas, con días de escasa o nula precipitación. En el segundo, las tormentas pueden ser más intensas”, observó el experto. Según Machado, los aerosoles son una de las mayores incertidumbres científicas del cambio climático. Por lo tanto, es necesario continuar con la investigación. Los próximos pasos se darán a fines de 2022, cuando un avión alemán más potente que alcance una altitud de 15000 metros llegue a Brasil para realizar más mediciones. Fuente: SciDevNet.net