Con un entorno económico complejo y unas sociedades polarizadas, exigentes y demandantes, las compañías viven entre varias tensiones no siempre complementarias como la necesidad de obtener resultados medibles a corto plazo, los procesos de transformación necesarios para la sostenibilidad del negocio o la presión reputacional del cliente en temas clave como el medioambiente, la diversidad o la contribución. LLorente y Cuenca (LLYC) ha elaborado el informe ‘New Times, New Rules: desafíos para tiempos impredecibles’ con el que da respuesta a los retos a los que se enfrentan las empresas para poder seguir creciendo y generando valor: desde cómo aprovechar el momento para mejorar su posición competitiva o ajustar la estrategia de marketing a la forma más adecuada de abordar la hiperregulación y fidelizar el talento. 8 desafíos que recoge el informe: 1. Aprovechar los momentos complejos para mejorar su posición competitiva: Es fundamental que las empresas adopten soluciones de inteligencia avanzadas para medir la conversación e impacto de sus acciones, consiguiendo adaptar sus estrategias a las demandas del mercado e ir un paso por delante de sus competidores. 2. Ajustar la estrategia de marketing sin perder impacto: en periodos de crisis e incertidumbre las empresas apuestan mayoritariamente por reducir sus presupuestos de marketing. Sin embargo, la realidad es que las empresas que han mantenido o incrementado sus inversiones han tenido un mayor éxito comercial. En 2021, el 97,7% de las compañías del S&P 500 y el 75% de las del Ibex 35 que en 2020 aumentaron el dinero destinado a marketing habían superado sus ingresos del 2019. 3. Afrontar la hiperregulación: La UE aprueba una media de 18 al día y los CEOs de América Latina aseguran que la elevada regulación es la segunda mayor amenaza para el crecimiento de sus firmas. Ante este escenario las compañías deben dar un paso al frente en el diálogo público-privado y reclamar que las instituciones les escuchen. 4. El talento que se necesita y cómo se fideliza en un momento de incertidumbre: el nuevo contexto en la relación talento- empresa está marcado por fenómenos globales, los índices de rotación en las compañías están por encima del 20%, según Gartner. Las empresas ya no escogen: son los candidatos los que eligen dónde trabajar. Son tiempos de innovación, de reformular lo que hacemos e incorporar a los equipos de RRHH a nuevas capacidades para abordar el futuro. 5. Desarrollar a los líderes para evolucionar la organización: los nuevos modelos de liderazgo basados en la escucha, que comunican y empoderan a los equipos, son los únicos aptos para afrontar las necesidades más exigentes del futuro. El líder tiene que generar una cultura corporativa de humanización en la que todos se sientan partícipes y responsables de un proyecto común, para inspirar y generar un impacto real en el entorno. 6. Proteger el negocio en sectores expuestos: La importancia de tener una organización resiliente y flexible a la verosimilitud de situaciones es la clave para el éxito. En el actual contexto, el desafío no consiste en anticipar eventos de riesgo y en cómo mitigar los impactos negativos a corto plazo, sino en cómo revertirlos en positivos a medio plazo. 7. Seguir siendo relevantes e influyentes en un contexto complejo: la incertidumbre, la volatilidad y el escepticismo son ingredientes ineludibles en la gestión empresarial. Si se focaliza los temas importantes para los grupos de interés y crear alianzas con comunidades clave, se podrá ser relevante e influyente en un contexto retador y transformador. También te puede interesar: Las tendencias de Marketing y Consumo en 2023, marcadas por la Inteligencia Artificial 8. Convertir la transformación en un activo reputacional: la verdadera transformación se consigue trabajando con un objetivo común. Es clave la escucha activa, desarrollar una narrativa cercana, sencilla y creíble y crear orgullo de coparticipación del éxito, es decir, que las empresas inviertan en una cultura de engagement. Fuente: LLYC