Carlos Alvarado expuso la ruta de descarbonización de Costa Rica como una muestra de que sostenibilidad y crecimiento pueden coexistir. En su conferencia “Logros y aprendizajes de la ruta de descarbonización”, el expresidente compartió la experiencia de su país como referente global en políticas ambientales, transformación productiva y continuidad institucional. Durante su intervención, destacó que los avances costarricenses responden a decisiones de Estado sostenidas durante décadas. Recordó hitos como la abolición del ejército para priorizar inversión social, la asignación del 8% del PIB a educación y una matriz energética cercana al 99% renovable. Para Alvarado, el desarrollo sostenible parte de reconocer lo construido por generaciones anteriores y proyectarlo a largo plazo. Uno de los logros más relevantes fue la recuperación de la cobertura forestal. Costa Rica pasó de cerca del 20% en la década de 1980 a alrededor del 60% después de 2010, gracias a parques nacionales y pagos por servicios ambientales. Este proceso demuestra que es posible revertir la degradación ambiental y dinamizar sectores como el ecoturismo y las industrias verdes. El exmandatario planteó una idea central: la sostenibilidad no está reñida con el bienestar económico. Bajo esa premisa, explicó la creación del Plan Nacional de Descarbonización, presentado en 2019 como el primero del mundo tras el Acuerdo de París. La hoja de ruta busca desacoplar crecimiento y emisiones mediante cambios en transporte, energía, industria y residuos. También te puede interesar: Panamá y Ecuador, una alianza para conectar mercados, inversión y sostenibilidad Su impacto fue evaluado con estudios independientes que analizaron más de 3.000 escenarios, lo que permitió estimar beneficios económicos y desmontar la idea de que descarbonizar afecta la competitividad. También destacó la movilidad eléctrica, respaldada por una matriz energética que reduce emisiones reales del transporte. La experiencia costarricense trascendió fronteras y fue observada por California, demostrando que los países pequeños también pueden influir en la agenda global. Además, resaltó la High Ambition Coalition for Nature and People, que impulsa proteger el 30% del territorio continental y el 30% de los océanos para 2030. Alvarado compartió aprendizajes autocríticos. Reconoció que la narrativa pudo conectar mejor con la ciudadanía si ponía más énfasis en las personas, sus medios de vida y su futuro. Al cerrar, llamó a construir transiciones menos polarizantes y basadas en entendimiento, solidaridad y colaboración. Su mensaje final fue claro: desde América Latina también se pueden dar buenas noticias. "La sostenibilidad y el crecimiento económico pueden coexistir cuando las decisiones de Estado se sostienen en el tiempo y conectan con el bienestar de las personas".