Carlos Alvarado expone la ruta de descarbonización de Costa Rica y demuestra que sostenibilidad y crecimiento sí pueden coexistir. En el marco de la Kumbre de Sostenibilidad 2026, organizada por Grupo Ekos, el expresidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, presentó la conferencia “Logros y aprendizajes de la ruta de descarbonización”, en la que compartió la experiencia de su país como referente global en políticas ambientales y transformación productiva sostenible. Durante su intervención, Alvarado destacó que los avances de Costa Rica responden a decisiones de Estado sostenidas durante décadas. Recordó hitos como la abolición del ejército para priorizar inversión en educación y salud, la asignación del 8% del PIB a este sector y una matriz energética que hoy es cerca del 99% renovable. “Partimos siempre de lo que otras generaciones han hecho”, afirmó, resaltando la continuidad como base del desarrollo sostenible. Uno de los logros más relevantes expuestos fue la recuperación de la cobertura forestal. El país pasó de cerca del 20% en la década de los 80 a alrededor del 60% en mediciones posteriores a 2010, gracias a políticas como parques nacionales y pagos por servicios ambientales. Este proceso, según explicó, demuestra que es posible revertir la degradación ambiental y, al mismo tiempo, dinamizar sectores como el ecoturismo y las industrias verdes. En esa línea, el exmandatario planteó una de las ideas centrales de su ponencia: la sostenibilidad no está reñida con el crecimiento económico. “Se dice que no se puede hacer coexistir el bienestar y la sostenibilidad. Yo quiero proponerles lo contrario: que sí se puede”, señaló, respaldando su afirmación con resultados concretos de la experiencia costarricense. Alvarado detalló la creación del Plan Nacional de Descarbonización, presentado en 2019 como el primero del mundo tras el Acuerdo de París. Este plan plantea desacoplar el crecimiento económico de las emisiones mediante una transformación integral que involucra sectores como transporte, energía, industria, agricultura y residuos, en un esfuerzo articulado entre Estado y sector privado. El impacto de esta política fue evaluado a través de estudios independientes que analizaron más de 3.000 escenarios, permitiendo estimar sus efectos económicos y desmontar la idea de que la descarbonización afecta la competitividad. Entre los resultados, destacó el posicionamiento de Costa Rica como uno de los países con mayor cantidad de vehículos eléctricos per cápita en América, con una matriz energética que garantiza movilidad verdaderamente libre de emisiones. Alvarado subrayó además que la experiencia costarricense trascendió sus fronteras y se convirtió en referencia internacional. Señaló que, cuando California buscó modelos para avanzar en su propia descarbonización, encontró en Costa Rica un caso concreto de política pública ya en ejecución. Así, insistió en que los países pequeños también pueden influir con fuerza en la conversación global a partir del ejemplo. En el ámbito global, el exmandatario también destacó la creación de la High Ambition Coalition for Nature and People, una iniciativa que impulsa la protección del 30% del territorio continental y del 30% de los océanos para 2030. Recordó que esta meta, que al inicio parecía improbable, terminó consolidándose como un compromiso internacional de gran escala. “Sin naturaleza no hay vida”, enfatizó, al defender la protección de los ecosistemas como una causa vital para las futuras generaciones. También compartió aprendizajes autocríticos de su gestión. Reconoció que, aunque el plan de descarbonización buscaba generar empleo, mejorar la calidad del aire y elevar la calidad de vida, su narrativa pudo haber conectado mejor con la ciudadanía. Según dijo, más que poner en el centro al carbono o a las emisiones, estas políticas deben hablar directamente a las personas, a sus medios de vida y a su futuro. Al cerrar su intervención, Alvarado insistió en la necesidad de volver a integrar la sostenibilidad con una visión más holística de la sociedad y de construir transiciones que no sean polarizantes, sino “actos de entendimiento, actos de solidaridad y de colaboración”. Expresó además su esperanza al ver reunidos en esta causa al sector privado, la academia, el sector público, la juventud y las mujeres. “Eso me da esperanza para el futuro, el futuro de mi familia, el futuro de nuestros países”, afirmó. Y concluyó con una idea que marcó toda su conferencia: desde América Latina también se pueden dar buenas noticias al mundo y demostrar que “sí se puede”.