Según el Banco Central del Ecuador (BCE), esta industria representó el 6,1% del PIB total en 2022. En términos nominales, el PIB del sector alcanzó los USD 6.987 millones en ese año, lo que implica un crecimiento anual de 4,3% frente a 2021. Pese a las implicaciones logísticas por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania y la incertidumbre en los mercados internacionales, el BCE estima para el sector una tasa de crecimiento del 3,8% al cierre de este año, y, una tasa del 4% para el próximo año. De esta manera, esta industria marcaría una tendencia creciente por cuarto año consecutivo, esto tras una contracción del 14,7% en 2020, debido a las restricciones en movilidad por la crisis sanitaria a nivel mundial. De acuerdo con información del Servicio de Rentas Internas (SRI), los ingresos generados por esta actividad sumaron USD 7.358 millones en 2022, lo que equivale a un crecimiento del 19,5% con respecto a 2021. En tanto que, entre enero y julio de 2023, los ingresos ascendieron a USD 4.756 millones, es decir, USD 861 millones más que en igual periodo de 2022. Según el tipo de transporte y carga, del total de ingresos del sector en 2022, el 49% fueron generados por el transporte terrestre de carga, el 44% por el transporte marítimo de carga y el 7% restante por el transporte aéreo de carga. Al mes de julio de 2023, nueve de cada 10 empleos (94,2%) generados por las actividades de logística y transporte de carga fueron ocupados por hombres, de los cuales el 42,7% fue un empleo adecuado. En tanto que, del empleo restante ocupado por mujeres (5,8%), el 61,1% fue uno adecuado. Este hecho describe una significativa brecha de género tanto en la cantidad como calidad del empleo en el sector. También te puede interesar: Logística, un motor para un sector más eficiente Si bien esta industria presenta una expectativa favorable de crecimiento, la incertidumbre en el escenario internacional, el endurecimiento de la política monetaria en las principales economías y la ralentización en el crecimiento de EE.UU. y China podrían afectar al comercio internacional, y con ello, el dinamismo del sector. Asimismo, a nivel local, la crisis de inseguridad que vive el país y bajo crecimiento en 2024, podrían incidir en un crecimiento más lento en esta industria que el esperado, al resultar más desafiante el estimular los niveles de consumo de los hogares y el crecimiento de ventas del sector empresarial. Es así que, esto representa un importante desafío para el sector de servicios; frente a ello, es clave el papel del sector financiero a través de la canalización de liquidez en la economía y a la industria del transporte y logística, así como del fomento del comercio interno y externo. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research