En la primera jornada de The Future Of Work 2026, la charla “Lo humano: la verdadera ventaja en tiempos de IA” marcó el inicio con una reflexión sobre el momento que atraviesan las organizaciones frente al avance tecnológico. Ernesto Weisson, Vicepresidente Talento y Cultura en Banco Guayaquil afirmó que la conversación sobre inteligencia artificial no es una tendencia pasajera, sino una transformación estructural del trabajo. Durante su intervención, Ernesto planteó una visión equilibrada frente al avance tecnológico. “La inteligencia artificial realmente se integra a la operación de las organizaciones”, explicó, destacando que, si bien algunas tareas operativas desaparecerán, también se abrirán nuevas oportunidades para el desarrollo humano. En ese sentido, enfatizó una idea clave: “La inteligencia artificial no tiene sentido si no hay alguien que la use. Y ese es el humano”, posicionando a las personas como el eje que da valor y propósito a la tecnología. A partir de esta base, María Fernanda Zambrano profundizó en las habilidades que marcarán el futuro del trabajo. “La inteligencia artificial hoy puede hacer muchísimas tareas, incluso mejor que nosotros. ¿Pero qué es lo que no puede hacer? La conexión, la validación, la intuición, el contexto”, afirmó. Para Zambrano, estas capacidades —más allá de ser “blandas”— son habilidades inteligentes que permiten liderar, colaborar y tomar decisiones en entornos cada vez más complejos e inciertos. En el plano organizacional, ambos ponentes coincidieron en que el desafío no es sólo adoptar tecnología, sino transformar la cultura. “El banco es un negocio de personas para personas”, sostuvo Weisson, al explicar cómo Banco Guayaquil busca llevar estos conceptos a la práctica desde adentro hacia afuera. Zambrano complementó esta visión al destacar la necesidad de evolucionar el liderazgo: “No podemos tener equipos que dependan de instrucciones y aprobaciones si queremos ser competitivos”, subrayando la importancia de la autonomía, la experimentación y el aprendizaje continuo. Como cierre, la charla dejó una reflexión contundente sobre el futuro del trabajo: tecnología y humanidad no compiten, se potencian. “La tecnología es una habilitadora, y lo humano es aquello que dirige y hace uso de esa herramienta”, concluyó Weisson.