Según datos del Inec, el ingreso promedio de las mujeres, en enero de 2022, fue de USD 497, pero los hombres registraron USD 582. Además, el desempleo impacta más a mujeres en edad de trabajar con 6,7%. Durante la ExpoConstrucción Quito 2023, se llevó a cabo el panel ‘¡Es momento de romper el techo de cristal!’, que contó con las ponencias de Carolina Rodas y Carla Chávez, co fundadoras y socias de Rama Estudio; Verónica Rosero, arquitecta y cofundadora de I+D+A Estudio de Arquitectura; Berenice Coronel, Jefe de Talento Humano SEMAICA; y Johanna García, Directora Ejecutiva del Consejo Ecuatoriano de Edificación Sustentable. Las trabas que estas protagonistas del sector de la construcción vivieron durante sus experiencias personales, y su relación con el machismo oculto en la industria fueron dos puntos importantes durante la ponencia. ¿Hay trabas en el sector? Carolina comenta que ser mujer en el sector de la construcción sigue siendo una traba para avanzar con éxito. En su experiencia como arquitecta independiente y en gerencia de Rama Estudio, se promueve una mayor integración femenina en cada etapa del proceso: diseño, construcción en obra y planeación. Sin embargo, para promover una ventana que esté abierta a la equidad “es necesario el trabajo en comunidad, tanto desde la academia, como del sector público y privado”. A esta idea se suma la experiencia de Verónica Rosero. La arquitecta y catedrática fue co autora del libro Pioneras, que se encargó de enmarcar a las arquitectas más relevantes en el sector de la construcción, pero no solo de la época actual, más bien de generaciones pasadas. Ella acotó que ser arquitecta en la época estudiantil fue idónea, con muchas oportunidades. No obstante, el sector público refleja varias problemáticas y esto se debe a que no hay una promoción conjunta entre los sectores. EN EL LIBRO PIONERAS, VERÓNICA RETRATA DOS PERFILES IMPORTANTES: GUADALUPE IBARRA, LA PRIMERA ARQUITECTA PROFESIONAL DEL ECUADOR Y ETHEL ARIAS, LA PRIMERA MUJER EN EJERCER. Experiencia personal: Ser mujer en cargos directivos y su labor en la industria CARLA CHÁVEZ: El machismo no está oculto. Más bien es notorio, pero en mi experiencia personal creo que fui privilegiada al graduarme de la universidad ya como arquitecta independiente. Aún así, los obreros nos discriminaban porque no era común que tuvieran jefas mujeres. A pesar de esto, en Rama Estudio tuvimos que educar a nuestra comunidad, tanto a nuestros proveedores como a los clientes y así lograr relacionarnos. El principal problema es que al graduarse, las arquitectas desaparecen. Por eso es vital promover oportunidades, y redes de apoyo entre mujeres. CAROLINA RODAS: Soy mamá desde hace 10 meses, pero al momento estoy pasando una etapa interesante en la que el sector demuestra red de apoyo inmediato. Sin embargo, la invitación a charlas y eventos ha cambiado. Antes, me invitaban a exposiciones porque pensaban que viajaba sola, ahora que les digo que voy con mi hija lactante, retirar su invitación e incentivan a que vaya otro socio -hombre- de la empresa. “Voy a ir a la charla con mi hija porque esto es normal, y esta es una postura que las mujeres deberíamos visibilizar”. BERENICE CORONEL: En Semaica, tenemos un programa de incentivo para conseguir la equidad de género y no solo a nivel gerencial, también en obra. Contamos con dos madres de familia al año que son residentes de obra. Están dando una gran lección porque su trabajo ha llevado a que se mejoren los proyectos. Como empresa, se busca que las madres y arquitectas tengan alternativas que no representen una exigencia, pero todo bajo un desarrollo logístico que las permitan rendir de la mejor manera. En Semaica, tenemos 50% de mujeres en posiciones técnicas y semi senior. VERÓNICA ROSERO: Durante la universidad fui de las pocas graduadas en arquitectura. Mientras que en mi experiencia profesional, he vivido lo más duro en el ámbito profesional. Sin embargo, hay grupos de apoyo entre las mujeres que nutren este sector y es por eso que como docente y fundadora I+D+A Estudio de Arquitectura, promuevo la participación de nuevos talentos femeninos. El gobierno y las empresas deberían tener planes que también involucren a los padres en el rol de cuidado de los hijos y, a las madres, en labores productivas.