Envidiable por su solidez y niveles históricos de depósitos, y compleja por el reto de canalizar esa abundancia de forma masiva y ágil para ayudar a sacar al país de su actual estancamiento económico. Como académico y analista, siempre he sostenido que la salud de una economía dolarizada -donde no existe emisión monetaria- depende fundamentalmente de la velocidad con que se mueve el capital existente. Si los bancos y cooperativas logran irrigar con mayor agilidad el crédito entre consumidores y productores, la economía, los negocios y el empleo pueden superar cualquier inercia de bajo crecimiento. Hoy, nos encontramos ante una ventana de oportunidad única para demostrar que el sistema financiero es el catalizador del dinamismo nacional, optimizando el flujo de recursos hacia donde la inversión más lo necesita. El Escenario: El Potencial de una Colocación Masiva Las cifras del tercer trimestre de 2025 son reveladoras. El crédito concedido alcanzó los USD 12.544,37 millones, un crecimiento interanual del 12,20%. Sin embargo, el número de operaciones registró una variación de apenas -0,54%. Esta divergencia indica que el sistema tradicional está llegando a un techo, concentrando el capital en los clientes de siempre y levantando un muro para el resto de la sociedad. Romper esta inercia es vital para impulsar nuevos emprendimientos y acelerar el ritmo de recuperación que el tejido social requiere. También te puede interesar: El comercio marítimo acelera: Ecuador crece 10% en TEUs y mira a 2026 con optimismo El Desafío de la Agilidad: De la Prudencia a la Precisión Para proteger los depósitos, las instituciones han endurecido sus estándares. Durante 2025, los bancos aumentaron el rechazo en consumo al 28,57%, con restricciones similares en el sector productivo (15,28%) y microcrédito (14,60%). Este endurecimiento, en muchas ocasiones, no es una decisión de prudencia estratégica sino un “muro de defensa ciega” ante la incapacidad técnica de predecir el riesgo con exactitud. Cuando una entidad no distingue con precisión la voluntad de pago, opta por el rechazo masivo. Además, se castiga la productividad operativa: un analista que dedica el 80% de su tiempo a solicitudes que serán rechazadas por modelos de scoring estáticos y basados en datos del pasado, no genera valor real. El resultado es una lucha encarnizada por los mismos clientes, concentración del riesgo y una ralentización de la recuperación económica. El Camino hacia la Masificación Ágil: El Factor IA El paso evolutivo para 2026 es transformar la cautela en precisión tecnológica. La meta es migrar del scoring estático a sistemas de Inteligencia Crediticia Predictiva. Al integrar modelos con IA Explicable (XAI) y datos alternativos desarollados por proveedores especializados, las instituciones financieras pueden “descubrir” solvencia y dinamismo donde antes solo había incertidumbre. Necesitamos sistemas que automaticen decisiones en segundos. Para los bancos, el camino es la hiper-eficiencia operativa; para las cooperativas, escalar su esencia solidaria con vigilancia del riesgo en tiempo real. Al adoptar estas herramientas, el sistema puede: Masificar la colocación: Democratizar el acceso al capital mediante miles de operaciones pequeñas que dinamicen el consumo. Ganar agilidad operativa: Utilizar el “Score Conductual” para entender al cliente instantáneamente. Por: José Abel DeFina, Analista Económico, Financiero y Académico de IDE Business School