Es por eso que, en su deseo de alzar su voz, encontró en el rap una herramienta de empoderamiento colectivo que puede impactar en las nuevas generaciones ya que trae consigo reflexión. “Es sumamente terapéutico y cuando viene acompañado de un propósito como expandir mensajes de equidad de género o sororidad, puede generar un impacto enorme en las niñas, en su autoestima, en sus destrezas para hablar en público, en su salud mental y, sobre todo, en no tener miedo de decirle al mundo lo que piensan y sienten”. La Liga Femenina de Freestyle es un grupo de mujeres artistas ecuatorianas que, a través del hip hop, cuentan los desafíos a los que se enfrentan a diario, fomentando siempre la sororidad entre mujeres. Esta iniciativa nació al convocar a algunas adeptas del freestyle rap que estaban dispersas alrededor del país, y con poca o nula participación en esta escena, para que demuestren sus habilidades en el escenario mediante una competición improvisada que se llevó a cabo en Cuenca. A partir de ese encuentro afortunado, se formó el actual grupo de chicas que forman parte de la liga, el cual pasó de ser una simple competencia a un proyecto de desarrollo artístico y empoderamiento femenino. Si bien empezó para unir a las artistas y crear una competencia para visibilizar su talento, ahora tiene otro objetivo: tener una representante femenina compitiendo en ligas profesionales mixtas. “En el ámbito de género tenemos objetivos más grandes, deseamos crear un ecosistema de apoyo al talento femenino local y expandir las fronteras dándonos a conocer y creando vínculos con los proyectos de otros países similares a los nuestros”, comenta Estefanía. Es por eso que uno de los principales objetivos de la Liga es usar el freestyle rap como una herramienta de expresión y de denuncia, darle voz a las mujeres en temáticas, las cuales son muchas veces invisibilizadas en la escena artística, como son el machismo, la violencia de género, la inequidad en las oportunidades, y también la falta de sororidad entre mujeres. Otro de los objetivos es ser un espacio seguro para las chicas y que su talento y destrezas musicales impacten a más personas, para de esta manera abrirles puertas y que en un futuro cercano existan espacios donde la presencia del talento femenino y masculino sea equitativo. “No se trata de crear espacios solo para mujeres; estas iniciativas parten de una necesidad pero no con el fin de excluir a los hombres. Nuestro fin común es generar nuevos espacios o potenciar los existentes con la primicia de la equidad”, dice. La Liga Femenina es un espacio abierto para las chicas que quieran poner en práctica sus destrezas en la improvisación y la música; sin embargo, cuenta con integrantes permanentes de varias ciudades del Ecuador, quienes las representan en distintos espacios; también cuentan el equipo organizador. El grupo está compuesto por Layla Córdoba, aka (also known as o mejor conocido como, en español); Mona G, de Milagro; Katherine Tenesaca, aka Rine, de Cuenca; Sofia Flores, aka Skai, de Quito; Abigail Espinoza, aka Nixx, de El Chaco; Liliana Robles, aka Lili, de La Troncal; Carolay Ricardo, aka Carol, de Santa Elena; Steik Tutillo, aka Steik, de Riobamba; Keyla Vélez, aka Annubis, de Cuenca; Evelyn Figueroa, aka Nutela, de Guayaquil; y, Estefanía Vallejo, aka Teffy MC, de Cuenca. También te puede interesar: Empresas con equidad: El impacto del sello violeta “Estas iniciativas buscan dar voz a las mujeres, no excluir a los hombres, sino generar y potenciar espacios con equidad”. Estefanía Vallejo Arte para alzar la voz Para Estefanía “es importante usar las herramientas artísticas en todas sus expresiones porque son capaces de llegar a las masas con gran impacto más que un simple discurso político. En el caso de la cultura hip hop y sus elementos, desde su origen, se popularizó como un género de lucha y revolución con mensaje fuerte y conciso”. Sin embargo, han existido muchos desafíos en el camino, entre ellos la dificultad de obtener apoyo económico tanto de la empresa privada y pública, ya que el proyecto vive por autogestión. “Existe falta de comprensión del enfoque del proyecto; el machismo y misoginia de algunos personajes masculinos de nuestra escena; la escasa participación femenina en espacios artísticos de la cultura hip hop. Hemos estado presentes en dos festivales en Quito y Cuenca, siendo el único grupo femenino, incluso hemos enfrentado temas de acoso y desprestigio a nuestro proyecto y nuestras integrantes”. A esto se suma una brecha en la escena musical. “Si bien sabemos que la brecha es grande a nivel de América Latina; en el Ecuador es totalmente visible, aparte de la escasa inversión en la cultura existe y casi nula participación femenina en los escenarios de los pocos festivales o eventos de relevancia en la escena musical, lo que obliga a las mujeres a desarrollar espacios para nosotras, cuando en realidad debería existir paridad en la participación artística. El sueño de Estefanía es que La Liga Femenina sea el primer proyecto de una fundación consolidada en donde las mujeres de todas las edades se desarrollen; en especial aquellas que han pasado por experiencias de violencia de género, depresión, ansiedad, drogas y que puedan refugiarse en el arte y la música. Por: Cristina Guevara