Durante meses, tanto el Banco Mundial como el FMI han señalado los riesgos de los crecientes niveles de deuda en los mercados emergentes, especialmente cuando las tasas de interés comienzan a aumentar para contener una acelerada inflación. El Banco Mundial estima que los países más pobres, cuyas frágiles economías se han visto golpeadas por la pandemia de Covid-19, deben asumir pagos por USD 35.000 millones en 2022. La urgencia de evitar lo que Georgieva ha catalogado como un “colapso económico” para algunos países adquiere relevancia luego de que la moratoria del G-20 sobre los pagos del servicio de la deuda para unas 70 naciones en dificultades (vigente desde mayo de 2020) expirara a fines de 2021. Un plan forjado por el G-20 a fines de 2020 para revisar la deuda de países en riesgo de incumplimiento (conocido como Marco Común) se ha visto obstruido por una falta de coordinación, transparencia y claridad. También te puede interesar: El mayor riesgo para la economía mundial del que nadie está hablando Si bien las reuniones del G-20 en los últimos dos años han sido un foro para revisar el progreso de las iniciativas de alivio de deuda y tratar la necesidad de cambios, se prevé que esta semana la cumbre de ministros de finanzas y banqueros centrales durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial gire en torno a la invasión rusa a Ucrania. David Malpass, presidente del Banco Mundial, ha destacado que la entidad ha tenido un “éxito sustancial” durante el último año en ayudar a los países a convertir deuda de tasa variable en valores de tasa fija en medio de las expectativas de un incremento de las tasas de interés a nivel mundial. Sin embargo, Malpass reconoce que esto “va a ayudar un poco”. Fuente: Bloomberg Línea