Podemos describirlo como una encrucijada entre la digitalización tradicional de los procesos y la emergencia de una tecnología disruptiva: la inteligencia artificial (IA). Este hito está dando inicio a una verdadera revolución en la forma en la que solíamos considerar los sistemas aplicados a nuestras organizaciones. La realidad de negocio comienza a mostrar tintes de escenas de viejos filmes de ciencia ficción que solíamos ver sorprendidos, como esos autos que dialogaban con sus pilotos, robots que recibían instrucciones habladas y, en general, sistemas que no requerían de interfases físicas para interactuar. También te puede interesar: La inteligencia artificial irá por primera vez a la escuela: OpenAI quieres proteger a los jóvenes También es cierto que, a medida que nos sumergimos en esta llamada “Cuarta Revolución Industrial”, la habilidad para liderar en un entorno digital se ha vuelto un activo estratégico indispensable para la competitividad. La transformación organizacional impulsada por la IA requiere ya no solo la adopción de nuevas herramientas, sino también de una profunda transformación en la mentalidad y las habilidades de los líderes. En esta nueva ola de cambio, la adaptabilidad se convierte en una competencia básica y los líderes ya no son solo orquestadores, sino también catalizadores de una transformación profunda. Es necesario y, en algunas industrias urgente, aceptar y aprovechar un nuevo normal. El desafío ya no es el de integrar al esquema de trabajo un conjunto de herramientas tecnológicas, es más bien el de sumar al equipo un nuevo “miembro no humano”. La experiencia se asemeja más a la incorporación de un nuevo colega que al aprendizaje del uso de un nuevo sistema. Es clave entonces ser capaces de asegurar que la autonomía de la IA se enmarque en valores de respeto a la diversidad y la ética empresarial. Por ejemplo, un rol clave del nuevo liderazgo será evitar sesgos tecnológicos implícitos. En síntesis, la tecnología IA ya no sólo puede incrementar la eficiencia, sino que se integra al equipo humano incluso con roles creativos generativos, lo cual es posible sólo en entornos culturales abiertos a la tecnología y a la innovación. Veamos cómo implementar este tipo de procesos evolutivos con foco en el desarrollo de líderes. Por: José Saha - Socio Ejecutivo y COO de Readiness Global