Está viva, así como lo está un hábitat natural, repleto de diversos organismos con funciones específicas y necesarias para el funcionamiento del sistema, el mismo que también es influenciado por factores externos mientras hace su contribución al entorno con una oferta de valor específica. El paradigma de sistemas vivos aplicado a las organizaciones, facilita a los ejecutivos desarrollar un liderazgo integral, sistémico y consciente ya que podemos claramente visibilizar el impacto y conexión de las decisiones y acciones de cada elemento del sistema; por lo tanto nos volvemos más deliberados y estratégicos La transformación es una característica inherente de los sistemas vivos No reconocer la transformación constante en nuestra organización, es no reconocer la vida en ella. Esta ceguera es igual a no reconocer la transformación constante de nuestro cuerpo físico; este sistema vivo en el que habitamos y que requiere de nuestra consciencia para contar con la nutrición y cuidado necesario para su vitalidad y funcionalidad. Cuando no facilitamos y permitimos la transformación de los sistemas, somos negligentes. Países, economías, sectores empresariales y todo tipo de sistema humano están sumidos en desafíos que empujan al cambio, lo cual significa que promover la fluidez es un imperativo cada vez mayor. Aquellas organizaciones que deseen prosperar deben poder adaptarse a las condiciones cambiantes, de manera similar a cómo los organismos vivos evolucionan en respuesta a los cambios ambientales. El liderazgo consciente y apreciativo comprende integralmente el funcionamiento sistémico y vivo de la organización y se centra en lo que está funcionando, en lo que podría ser y en aquello que se necesita para lograrlo. Por esta razón, facilitar espacios de conexión, colaboración e innovación es clave para que surja la inteligencia colectiva inherente del sistema organizacional. El enemigo de la transformación Una mentalidad fija que se niega a cambiar, que es impositiva y que defiende su “razón”. A veces el mayor detractor de la transformación somos nosotros mismos. Este pensamiento fijo y limitado, obstruye nuestra propia transformación limitando nuestro alcance cómo posibles líderes conscientes y apreciativos. Una mentalidad abierta da la bienvenida a los cambios al apreciar aquello que dará más valor al colectivo. Facilitar la transformación en tu organización requiere desarrollar un liderazgo apreciativo y consciente para co-crear aquello que saca lo mejor de todos y todas. La primera transformación debe ser en uno mismo, y aplicar en nosotros un enfoque apreciativo ayuda a transformar nuestros paradigmas personales a través de una auto reflexión curiosa, amable y estratégica.