Cómo desarrollar el liderazgo fuerte para ser vista y reconocida como alta directiva? Esta es la pregunta recurrente que surge en mis sesiones individuales con ejecutivos, tanto hombres como mujeres. En nuestra sociedad, el concepto de liderazgo suele asociarse con la imagen del líder duro, autocrático y directo, percibido como exitoso por su capacidad para imponerse. Sin embargo, los líderes que realmente dejan huella son aquellos que practican la escucha, el acompañamiento, la motivación y el impulso hacia el crecimiento. Nuestro perfil natural marca el camino hacia nuestro estilo de liderazgo. Es nuestra responsabilidad realizar un profundo autoconocimiento para descubrir los talentos que llevamos dentro desde el nacimiento. Estos talentos se van manifestando a lo largo de nuestra vida profesional, influenciando nuestras respuestas y desafíos. También te puede interesar: Ni médicos ni enfermeras La pregunta sobre si el liderazgo se hereda o se adquiere es común. La medida del liderazgo se basa en una combinación de orientación al logro y sociabilidad, aunque nuestro estilo de liderazgo también está arraigado desde nuestra esencia. Todos tenemos la capacidad de liderar, lo que varía es el estilo que cada uno imprime según su naturaleza. Descubrir nuestro Ikigai, nuestra razón de ser, es crucial. Personalmente, me llevó años comprender que mi propósito es ser una fuente de transformación personal, desarrollando mis talentos, educándome y acumulando experiencia a lo largo de mi carrera corporativa de 25 años. Todos tenemos un propósito noble y podemos liderar de diversas maneras, ya sea a través del lenguaje, la empatía, el conocimiento o el amor. Te invito a descubrir tus talentos naturales y te dejo unas preguntas de inicio para este camino: ¿Qué actividades disfrutas hacer profundamente? ¿En qué actividades encuentras que tienes un talento natural y se te facilitan? Si no tuvieras que preocuparte por el dinero, ¿en qué te dedicarías con pasión? ¿Cuáles son las cualidades únicas que te distinguen de los demás? ¿Cuál es la contribución diaria o impacto positivo en la sociedad?