Por: Luis D. Duval, PhD MBA Fundador y CEO de FourTwo.One www.FourTwo.One Para algunas empresas, la sobrevivencia a corto plazo es el único tema en la agenda. Otras están tratando de sobrevivir en esta incertidumbre, ideando en como posicionarse una vez que la crisis haya pasado y las cosas vuelvan a la “normalidad.” ¿Cómo será esa normalidad? Es la interrogante, si bien es cierto que nadie puede predecir cuánto durará la crisis económica, social, y en el área de la salud que ha originado el COVID-19 virus. Lo que experimentaremos después de que esta batalla se haya ganado con seguridad no será igual a lo que hemos estado acostumbrados. ¿Cómo sobrevivir la incertidumbre? El futuro que enfrentan las empresas e industrias es gris. Para empezar, las que fomentan flexibilidad, resiliencia, y capacidad de recuperación tienen más probabilidades de sobrevivir a la crisis e incluso prosperar. Está claro que esta era se definirá por una crisis sin precedentes en la época moderna — el período anterior y posterior al COVID-19 en la cual nuestras vidas se desenvolverán. En esta situación seremos testigos de una dramática reestructuración del orden económico y social en el que las empresas y la sociedad han operado tradicionalmente. Discusiones y debates sobre lo que podría ser la próxima normalidad ya han empezado, pero muchas veces sin ideas claras y definidas. Si alguna vez hubo un momento en que las empresas e industrias tradicionales necesitaban pausar, pensar y reimaginar sus estrategias, ese momento singular es ahora. Este artículo es mi contribución a ese replanteamiento. Me propuse la tarea de no escribir acerca de lo qué está ocurriendo, sino de cómo maximizar la resiliencia y reinvención de las empresas e industrias en Ecuador — es decir, la capacidad para absorber la adversidad, y seguir progresando durante la presente crisis. ¿Qué necesitamos para enfrentar esta crisis, ahora que nuestras métricas y suposiciones tradicionales se han vuelto irrelevantes? Es la pregunta que plantean los líderes de los sectores público, privado y social; responder a esta es el desafío que enfrentamos. Investigando para este artículo, me encontré con un reciente webinar organizado por Espol-ESPAE, en este foro virtual Caterina Costa, Presidenta de la Cámara de Industrias de Guayaquil y del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE) acertadamente manifiesta: “Tenemos que hacer un reseteo de la economía y hacer cosas nuevas, lo que el ecuatoriano aspiraba ya no está vigente, el mundo cambió, las decisiones tendrán que ir cambiando.” Esto es lo que denomino la “nueva norma,” en la etapa post COVID-19, la respuesta a la restructuración estará basada en una nueva forma de pensar e imaginar el futuro de la empresa, industrias y en correspondencia a los nuevos requerimientos o necesidades de la sociedad. Como líder de una empresa global a diario tengo que tratar con niveles de incertidumbre fuera de mi control, creo que estas situaciones no deberían ser un limitante para analizar las dificultades de manera racional. Después de todo, una crisis es una oportunidad para demostrar que no existen límites en nuestra capacidad e intelecto. Esta es una excelente ocasión para proponer innovadoras soluciones que permitan fortalecer las estrategias de las empresas para no sólo sobrevivir, sino también aprovechar las extraordinarias oportunidades que surgen durante períodos de incertidumbre cómo la que estamos pasando hoy en día. La respuesta a esta crisis radica en hacer un llamado a actuar en diferentes fases, estas idealmente empezarían a implementarse durante el período en que la crisis esta ocurriendo hasta el momento en que la batalla contra el coronavirus haya sido ganada. Estas fases son reaccionar, resiliencia, retornar, reinventar, y reformar (Figura 1). La duración de cada fase variará según el contexto geográfico, empresa, e industria. Es muy probable que las empresas se encuentren operando en más de una etapa simultáneamente. Colectivamente, estas fases representan el verdadero imperativo de nuestro tiempo: la batalla contra el COVID-19, batalla que los líderes empresariales deben ganar para encontrar un camino económico y socialmente viable hacia la nueva norma. Reaccionar Muchas empresas están batallando con la dramática desaceleración en sus operaciones, mientras que otras buscan acelerarlas para satisfacer la demanda en áreas críticas como alimentos, suministros para el hogar, servicios de entrega a domicilio, etc. Las menos afortunadas se han visto en la necesidad de cerrar sus operaciones inmediatamente. En el sistema educativo, ante la disposición de cerrar las aulas físicas, instituciones educativas están migrando sus clases a modalidad online para proporcionar oportunidades de aprendizaje continuo. Esta es la realidad y la etapa en la que los líderes empresariales entran actualmente. Sin embargo, pese a esto sigue existiendo una combinación de acciones erróneas conducentes a la inacción y parálisis, lo que obstaculiza la toma de decisiones — por ejemplo, decidir el cierre parcial o total de la empresa o industria. Es por eso qué esta primera etapa se denomina “Reaccionar,” es decir la necesidad inmediata de determinar la escala, aceleración y el impacto de las acciones requeridas para mantener en operación el comercio y la industria. En Ecuador, diferentes respuestas a la crisis están en ejecución. Los planes de continuidad de las empresas y seguridad de empleo se han intensificado, implementación del trabajo remoto se ha establecido como un modo operativo aceptable. Ejemplo de la planificación y efectividad del trabajo remoto es el caso de Banco del Pacífico, quién se anticipó a la nueva realidad al fomentar un cambio cultural y promover desde el 2019 la práctica del “Home Office.” Esta práctica le ha permitido a esta institución financiera mejorar el clima laboral y tiempos de respuesta de servicio al cliente. En Febrero 14 del 2020, Efraín Viera, Presidente Ejecutivo anunciaría que para Marzo 2020 la institución tendría mas de 100 empleados trabajando en esta modalidad. No cabe duda, el Banco del Pacífico resolvió con anticipación la necesidad de implementar el trabajo remoto muy necesario en este momento y con resultados satisfactorios. Imagínese por un momento, ¿Cuál sería el nivel operacional de las empresas e industrias si se hubiese implementado la modalidad “Home Office” mucho antes de la aparición del COVID-19? Thomas Friedman en su libro titulado Thanks for Being Late manifiesta “No tenemos más remedio que aprender a adaptarnos a este nuevo ritmo de cambio.” La tecnología ha permitido reducir el espacio entre el ejecutar el trabajo desde la oficina versus la capacidad de trabajar virtualmente con igual o mejores niveles de eficiencia. Resiliencia Sin lugar a duda, el COVID-19 ha originado una crisis severa en la economía, y consecuentemente al sistema financiero. La caída súbita de la actividad económica ha puesto en peligro el bienestar económico de los ciudadanos, empresas e industrias. La rápida sucesión de eventos y desafíos en cuanto a la liquidez y solvencia que afectan a los múltiples sectores está poniendo a prueba la resiliencia de los bancos y el gobierno para mantener de alguna manera el funcionamiento del sistema financiero. Esta crisis que el COVID-19 ha provocado es de inmensa proporción y ha dado origen a una inestabilidad financiera que sin control podría convertirse en una crisis. La duración de esta pandemia, el impacto en la disminución del PIB, y el incremento del nivel de desempleo son factores que conjuntamente determinaran si nos enfrentaremos a sólo unos meses en declive o una recesión económica severa. Ante estos desafíos, la resiliencia es una necesidad vital. Por ejemplo, decisiones estratégicas de corto plazo como la apropiada gestión de capital para mantener liquidez y solvencia son decisiones claramente primordiales. Luego a largo plazo, las empresas deberán ejecutar planes de resiliencia más específicos a medida que el efecto del COVID-19 empieza a disminuir, pero mucho antes de que el sistema económico y comercial se restablezca. Durante esta transición gran parte de la población experimentará incertidumbre y estrés financiero. Los líderes de los sectores público, privado, y social deberán tomar decisiones muchas veces difíciles para equilibrar la sostenibilidad económica y social. Es obvio que la incertidumbre dejará a algunos líderes confundidos y sin claridad para formular estrategias definidas. Para evitar respuestas impulsivas, descoordinadas y, en última instancia, ineficaces, las empresas deben evaluar un conjunto inusual de resultados macroeconómicos y respuestas estratégicas para luego actuar con la finalidad de ser flexibles y resilientes. Considere el caso de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), quién a través de la iniciativa “Salva un Comercio” ayuda a sus agremiados a sobrevivir aún cuando sus negocios están cerrados temporalmente por disposición gubernamental. Según Pablo Arosemena Marriott, presidente de la CCG la idea detrás de la creación de www.salvauncomercio.com (cuyo lema es “compra hoy, disfruta mañana”) permite a los negocios disponer de solvencia económica en tiempos difíciles. Una crisis como la que estamos pasando es una oportunidad para romper estructuras y comportamientos arraigados que interfieren en la productividad y efectividad de muchas empresas. Es importante dejar en claro que iniciativas como “Salva un Comercio” no son una respuesta a la crisis de corto plazo, a menudo tardan un año o más en pagar dividendos, pero son valiosas en cualquier escenario, pueden ayudar a una empresa a sobrevivir y ser resilientes en tiempos difíciles. Además, aunque a los empleados no les guste este enfoque, la mayoría entenderá que el objetivo de la gerencia es hacer que la gestión de la empresa sea más efectiva. Retornar El retorno de las empresas a sus actividades de operación después de la crisis será un verdadero desafío. La mayoría de las industrias necesitarán reactivar su cadena de suministro local, este desafío es aún mas acentuado cuando las cadenas de suministro globales también han enfrentado interrupciones en múltiples geografías y están en pleno proceso de reactivación al mismo tiempo. El fortalecimiento de los puntos débiles en la cadena de suministro determinará el éxito al retorno de las operaciones. El éxito también dependerá de la habilidad de recursos humanos para emplear nuevo personal, acelerar la capacitación, y la retención del personal no sólo para volver a operar, sino para lograr niveles de productividad significantes previo al COVID-19. Esto implica que los líderes deben reevaluar todo su sistema de negocios y planificar acciones contingentes para que sus negocios vuelvan a una producción efectiva a ritmo y escala. En Abril 7 del 2020, Caterina Costa en el segmento Contacto Directo de Ecuavisa TV compartió la realidad de la economía del Ecuador a esa fecha “Actualmente existe una paralización de la actividad productiva del 70%, quiere decir que en ventas locales y de exportación, se están perdiendo al día USD $350 millones.” Para acentuar aún mas esta realidad en Marzo 29 del 2020 Google publicó el COVID-19 Community Mobility Report de sus usuarios en Ecuador. Un detalle interesante que este reporte señala es que la restricción de movilidad ha provocado disrupción en operaciones, pero que también hay sectores que han empezado a recuperarse. Esta es la realidad del retorno que describo, a medida que los consumidores no tienen la libertad para realizar sus actividades diarias la economía del país se desacelera. Por lo tanto, las empresas enfrentan un entorno económico incierto para el cual no han estado preparadas. Esta inseguridad no es sólo acerca de la severidad y la duración de la situación económica, sino también el futuro del orden económico mundial que hasta hace poco se caracterizaba por el flujo de capital y libre comercio. En el pasado, los únicos desafíos parecían ser el cambio climático, la migración, la guerra arancelaria entre USA-China, etc. Ahora, todos los días escuchamos de noticias que nos preguntarnos si el sistema sobrevivirá. Para concluir con el tema del retorno a la “nueva norma”, el futuro pertenece a empresas cuyos líderes permanecen ecuánimes, evalúan cuidadosamente sus opciones y fomentan la flexibilidad, la conciencia y la capacidad de recuperación necesarias para hacer frente a lo que el mundo les depara. Reinventar La recuperación de la crisis originada por COVID-19 nos conducirá a una economía diferente, dará origen a una discontinuidad en las preferencias y expectativas en los consumidores. Estos cambios impactarán nuestra diaria rutina — cómo vivimos, trabajamos, y usamos la tecnología. En esta “nueva norma” las empresas e industrias tienen que actualizar sus visiones estratégicas, y calibrarlas a medida que evolucionan las preferencias de los consumidores. El éxito de esta dependerá de la manera como los lideres identifican, dan forma y aprovechan las oportunidades para reinventarse. Claramente, el comercio online podría reforzarse de manera que modifique gradualmente el comportamiento del consumidor. La crisis revelará no sólo vulnerabilidades sino también oportunidades para mejorar el desempeño de las empresas e industrias. Los líderes deberán reevaluar sus finanzas haciendo un análisis de costos que reflejen la realidad económica del mercado en el que compiten. Este análisis les permitirá identificar posibles puntos de inflexión para así determinar que sectores de la empresa cerrar parcialmente, o simplemente eliminarlas. Oportunidades para la adopción de nuevas tecnologías se acelerarán mediante el lanzamiento de súper-aplicaciones para impulsar la productividad y comercialización online (como es el cado del programa “Salva un Negocio,” organizado por la CCG). El resultado de estos esfuerzos es crear un fuerte sentido de pertenencia en los empleados, entender que la empresa es resiliente a agentes externos que no se pueden controlar, maximizar los niveles de productividad, y lo mas importante ser capaces de entregar el máximo de valor a los clientes. En el caso de la reinvención del comercio online, aparte de la CCG y su campaña “Salva un Comercio,” Leonardo Ottati, Director General de la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico (CCE) en un artículo publicado en Abril 6 del 2020 en El Universo, manifestó que “La emergencia sanitaria y el cierre físico de negocios ha hecho que el E-commerce experimente un repunte exponencial.” A esa fecha, CCE proyectaba un crecimiento de 15 veces más de lo habitual. Según Ottati “El retorno a la vida cotidiana también es un proceso y un gran reto, el cual contiene reglas diferentes. Luego de esta situación, el entorno digital regresará extremadamente robusto, mucho más grande, mucho más maduro y con experiencias que personalmente a ninguno de los que participamos en este entorno nos hubiera gustado que la gente haya experimentado.” Una vez mas, esta es la “nueva norma,” donde pese a las limitaciones que las empresas enfrentan estas se reinventan creando nuevas modalidades para comercializar no sólo por la utilización de tecnología, sino también por la sinergia entre las empresas y los consumidores. Reformar El mundo ahora tiene una definición mucho más precisa de lo que constituye un evento de tipo Black Swan. Es probable que esta crisis dé origen a legislación para restringir algunos factores que ayudaron a que COVID-19 sea un desafío global y local — en el caso de Ecuador. Es probable también que el gobierno asuma un papel más activo en la reconfiguración de la actividad económica. Por otro lado, líderes de la empresa e industria deben anticiparse a cambios en las políticas y regulaciones económicas a medida que el gobierno y la sociedad buscan evitar, mitigar y prevenir una futura crisis del tipo que estamos experimentando hoy. En particular, en el futuro las empresas y sus líderes deberán incluir escenarios en sus planes estratégicos los siguientes tipos de Black Swan: problemas con la dolarización, catástrofe climática o natural, colapso político, etc. Es recomendable tener planes de contingencia que permitan gestionar el riesgo, desde el ámbito de la prevención, respuesta, rehabilitación (incluyendo el riesgo residual), y monitoreo continuo del posible impacto en sus negocios. Gerentes del sistema financiero y la economía, habiendo aprendido del colapso económico mundial ocurrido en el 2008 ahora deberán lidiar con el fortalecimiento del sistema para resistir los choques exógenos agudos y globales, como el impacto de esta pandemia. Las instituciones educativas deberán considerar la modernización para integrar el aula y el aprendizaje a distancia, y la lista aún continua. La consecuencia de la pandemia también proporcionará una oportunidad para la adopción de nuevas tecnologías, y aprender de una gran cantidad de innovaciones y experimentos sociales — que van desde qué automatizar, trabajar desde casa, y niveles de vigilancia a gran escala, etc. Con esto se comprenderá qué innovaciones, si se adoptan de manera sistemática, podrían proporcionar una mejora sustancial al bienestar económico y social. Ante la escala de cambio que el COVID-19 ha engendrado, nos sentimos obligados a reflexionar no sólo sobre una crisis de salud de inmensa proporción, pero también en una inminente reestructuración del orden económico mundial y nacional. Aún está por verse cómo evolucionará exactamente esta crisis. La etapa de “reforma” descrita ofrece a los líderes un camino claro para comenzar a navegar hacia la nueva norma económica, una norma que no tiene similitud alguna a las anteriores del COVID-19, esta pandemia que lo cambió todo. Pivot: Liderazgo, trabajo, y cultura Esta va a ser una de las crisis mas fuertes que hayamos tenido en los últimos 20 años. Analistas económicos están pronosticando que el PIB del Ecuador va a decrecer y se habla de dos escenarios posibles: por un lado, los más optimistas señalan que será del -2.5% para el año 2020 y por el otro, los menos optimistas hablan de una caída entre -4.5% a -7% ¿Que nos dicen estos números? Lo que nos dicen esos números es que, en la era del COVID-19, todos tenemos que ayudar para mejorar la economía, y por largo tiempo. Lo que nos dicen estos números es que realmente no podemos darnos el lujo de no ayudar a empresas e industrias para que estas salgan a flote. Lo que nos dicen esos números es que el pluralismo político es más importante que nunca, porque en las tendencias actuales, Ecuador no saldrá de esta situación por decisiones unilaterales. Lo que esos números también nos dicen es que el liderazgo ahora importa más que nunca, pero un tipo particular de liderazgo que innove, que se reactualice y nos convoque a la reflexión, planificación, y reaccionar en conjunto. En ambos niveles nacional y local, necesitamos de un líder que pueda promover la inclusión y la adaptación a esta “nueva norma,” un líder que sea capaz de preguntar: ¿En qué mundo estoy viviendo? ¿Cómo me involucro en la incesante búsqueda de las mejores prácticas con un nivel de energía e inteligencia acorde con la magnitud de los desafíos y oportunidades en esta era del COVID-19? También necesitamos de un líder que confíe en las personas, que sea transparente y, que entienda que no sólo trabajando arduamente y siguiendo las reglas del juego ya no será suficiente para ayudar al Ecuador a superar la crisis. Es por eso qué el liderazgo más importante en este momento de la historia es el liderazgo personal. En el pasado, teníamos tanto tiempo a nuestra disposición que solíamos aceptar que "debíamos tener un plan B en caso de fracasar". Ahora necesitamos un plan exitoso, un plan para el país. Eso significa más liderazgo personal, más de cada uno de nosotros aceptando el desafío de trabajar para nuestro propio futuro. Como lo he mencionado antes, el futuro le pertenece a las empresas cuyos líderes permanecen ecuánimes, a aquellos que evalúan cuidadosamente sus opciones, fomentan la flexibilidad, la conciencia y la capacidad de recuperación necesarias para hacer frente a lo que el mundo les depara. Figura 1. Trayectoria hacia la “nueva norma”