El pasado 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, los seguidores de la cuenta de Instagram de LEGO reaccionaron positivamente al anunció de la marca de juguetes en el cual comunicó un importante cambio: “¡Feliz Día Mundial del Medio Ambiente! ¿Sabías que ahora fabricamos todos los árboles, hojas y arbustos de LEGO con plástico de origen sostenible? Lo hacemos de igual manera con otros elementos, 80 en total. Un pequeño paso, pero que seguirá creciendo. Para el 2030, todos nuestros elementos LEGO se harán de manera sostenible”. Al mensaje le acompañaba un video que cuenta hoy con más de 147.000 reproducciones en donde se puede ver caer la hoja de un árbol (hecho con el característicos diseño de la marca) con las palabras: “tal vez luzca pequeño pero es parte de algo grande”. Finalmente la hoja aterriza en un círculo en el cual se especifican sus materiales: elementos botánicos hechos de plantas. Tuvieron que pasar más de 50 años para que la empresa pueda dar un comunicado de este tipo. Uno de los grandes desafíos para alinearse a las nuevas tendencias responsables de los consumidores es la sustitución de sus ladrillos hechos de plástico a base de petróleo por materiales menos contaminantes con el planeta. Esta es una muestra de evolución en el compromiso de la marca con el medio ambiente que empezó con el reemplazo de materiales reciclados por degradables. Daniela Cavinatto, directora general de LEGO México, desde el 2018, afirmó quela compañía decidió comenzar a fabricar sus bloques a partir de polímeros, provenientes de plástico reciclado, pero desde que descubrieron la forma de utilizar plástico 100% vegetal, LEGO México ha adoptado este sistema, al grado que hasta el momento,el 50% de los ladrillos del set de la Casa del Árbol, están fabricados con caña de azúcar. Este importante paso se ha evidenciado en todos los lugares del mundo donde se distribuye este producto promoviendo así hábitos de consumo más responsables con sus clientes. Una marca con historia LEGO es una de las marcas con más presencia en el top of mind de los consumidores. En el 2015, por ejemplo, la revista Forbes la colocó en primer lugar en su TOP 10 de marcas más poderosas del mundo. Según The New York Times, en 2017 la empresa generó ganancias por 7800 millones de coronas danesas (alrededor de 1200 millones de dólares), con lo cual superó a sus rivales estadounidenses Mattel y Hasbro. De igual manera, ha logrado posicionarse como uno de los juguetes más queridos por grandes y chicos, en gran parte porque se ha aliado con importantes marcas como Star Wars, Marvel, Friends, etc, para reproducir a sus personajes a su estilo, ampliando su espectro de consumidores. Sin embargo, su reto en el mercado es el ambiental ya que sus productos no solo son empacados en plástico (como sucede por ejemplo con Coca Cola), sino que los objetos de LEGO en sí son hechos en su totalidad de este material. En 2018, Tim Brooks, el vicepresidente de responsabilidad ambiental de la empresa le dijo a The New York Times que estos juguetes traen consigo una considerable huella de carbono. Cada año, emitía casi un millón de toneladas de dióxido de carbono, cerca de tres cuartas partes de las cuales provenían de materias primas que llegan a sus fábricas. Por esta razón, en la ciudad de Billund-Dinamarca, donde se encuentra la fábrica principal y el parque temático Legoland -dos verdaderos hitos para los fanáticos de LEGO, se levantó un laboratorio donde se hacen experimentos para reemplazar el plástico derivado de petróleo; con este fin se han hecho alrededor de 200 pruebas con diferentes materiales. Aún así, lograr un material resistente como el plástico tradicional representa una dificultad pero es un proyecto al que la empresa apuesta grandemente. Esta es la razón por la que los materiales botánicos hasta el momento solo están presentes en el Set Casa del Árbol (hojas, arbustos que son más pequeños y con menos volumen) ya que la marca busca perfeccionar el material de manera que los bloques sean sostenibles pero con la misma calidad de siempre. Vale la pena recordar que en sus inicios, LEGO trabajaba con un material más sostenible: en 1932, un carpintero nacido en Dinamarca llamado Ole Kirk Christiansen fundó esta empresa en la cual vendía juguetes de madera. Reformuló el nombre y lo llamó LEGO, un acrónimo del término danés leg godt (jugar bien). Años más tarde, se especializó en la construcción de ladrillos de plástico cuyo éxito trascendió tierras danesas. Hoy, LEGO trabaja cada día por volver a materias primas sostenibles, sin perder su esencia. Una tarea difícil, pero como dice su informe de responsabilidad social: “un ladrillo a la vez”.