Los indicadores muestran una disminución consecutiva en el consumo de leche cruda entre 2020 y 2022, con una ligera recuperación (+1.49%) en 2023 (Figura 1). Esta tendencia se extiende también a otros países. Por ejemplo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha señalado que el consumo de leche ha presentado una tendencia decreciente por más de 70 años, pero esta tasa se ha acentuado de manera significativa desde 2010. En Ecuador, el 50,59% de la leche cruda se destina a la elaboración de leche fluida (Figura 2). Las cifras de ventas reportadas por el Servicio de Rentas Internas (SRI) muestran que la actividad de elaboración de leche y otras bebidas derivadas se ha mantenido relativamente estable con ventas anuales que superan los USD 350 millones (Figura 3). Tras el decrecimiento reportado en el año de la pandemia (-8,3%), esta actividad ha mostrado un crecimiento consecutivo en ventas, llegando a recuperar sus niveles prepandemia en 2022. A pesar de ello, para 2023 el crecimiento fue de solo 0,84%. Mientras, las actividades de elaboración de leche en polvo y elaboración de mantequilla y queso han crecido de manera más robusta con un promedio anual de 6,32% para las ventas de leche en polvo y de 13,04% para el queso y la mantequilla entre 2019 y 2023. Entonces, ¿dónde se ha reducido el uso y consumo de la leche? La fabricación de helados muestra una tendencia a la baja desde antes de la pandemia. Entre 2018 y 2019, las ventas cayeron 10,27%, y en 2020 bajaron 19,85%. En contraste, productos como leche en polvo, mantequilla y queso han crecido. El consumo de leche líquida es variable debido a hábitos, cambios generacionales y sustitutos. También te puede interesar: Las ventas totales del sector societario en 2024 crecieron 2,31% con respecto a 2023 La USDA señala que las bebidas vegetales (almendra y soya) compiten con la leche de vaca, pero su crecimiento no explica por completo la caída en su consumo. En Ecuador, según Google Trends, la bebida de soya fue popular en 2010, pero desde 2015 perdió interés, mientras que la de almendra creció desde 2014 y superó a la de soya en 2018. Las importaciones de bebidas vegetales han crecido desde 2017. En 2018 se triplicaron (1,11 a 3,47 miles de litros) y en 2023 volvieron a aumentar (3,29 a 5,66 miles de litros). La inserción de nuevos productos y cambios en los hábitos alimenticios impulsan estas variaciones, alertando al sector lácteo. Su futuro dependerá de su capacidad para evaluar y anticipar los atributos más atractivos para los consumidores.