Lavinia Valbonesi, Primera Dama de Ecuador, ha convertido un sueño personal en un proyecto nacional. ANA, la fundación que lidera, nació como una carpeta de ideas y hoy, es una red de oportunidades que transforma vidas en todo el país. Con presencia en 10 provincias y una plataforma digital con 350 mil mujeres inscritas, el proyecto ha evolucionado más allá de la prevención y la educación: ahora impulsa empleabilidad, atención integral y autosostenibilidad. En esta entrevista exclusiva con Revista Ekos, Lavinia Valbonesi habla de los avances, retos y sueños de Proyecto ANA, una iniciativa que ya ha canalizado USD 1,9 millones en apoyo en salud y donaciones. Primera Dama, ¿cómo y con qué objetivo nació el proyecto ANA? Proyecto ANA arrancó como un sueño. Hoy es una fundación que está transformando vidas. Estamos presentes en 10 provincias y contamos con una plataforma en línea, que en apenas tres meses ya tiene 350 mil mujeres inscritas. Además, más de 60 mil hombres han intentado sumarse incluso cambiando sus datos para acceder a las capacitaciones, lo que refleja la magnitud del impacto. ¿Cuáles han sido los impactos alcanzados hasta el momento? Tenemos a más de 50 mil mujeres graduadas y 5 mil en empleos dignos. Mujeres que hoy trabajan en áreas como inteligencia artificial, soldadura, plomería o como camioneras con licencia tipo C. Estamos rompiendo estereotipos y demostrando que no hay límites para el talento femenino. ¿Qué ha motivado al sector privado a involucrarse activamente? Lo que atrae a las empresas es el resultado y la transparencia. Hemos logrado alianzas con marcas como: Krispy Kreme, Agua Splendor, La Birrería, Blend, entre otras empresas, que creen que apoyar a las mujeres es una forma de devolverle al país lo que reciben de él. No solo nos aportan recursos económicos, también generan empleo y oportunidades reales. También te puede interesar: Negocios, seguridad y nuevos mercados: los ejes de la gira internacional del Gobierno Uno de los hitos más llamativos ha sido la incursión de mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados como la construcción. ¿Cómo valora este avance? Actualmente, tenemos 75 mujeres graduadas en plomería, electricidad y mecánica gracias a convenios como el de Constructores Positivos. Lo emocionante es que ya no hablamos de oficios reservados a hombres. Ahora, en muchos barrios, es una mujer quien ofrece estos servicios. Cada graduada se convierte en ejemplo para otra. También se han abierto espacios en el ámbito digital con inteligencia artificial. ¿Qué significa esta apuesta? Junto con Tipti, hemos lanzado 200 becas en inteligencia artificial, acompañadas de inglés y seguro de salud. Queremos que mujeres ecuatorianas puedan trabajar en plazas internacionales desde su país, generando ingresos competitivos sin abandonar a sus familias. Exportar talento es tan valioso como exportar banano o cacao. ¿Cómo la ha transformado a usted, en lo personal, liderar este proyecto? Soy la Primera Dama influencer, joven, quizá inesperada para este rol. Pero he demostrado que con trabajo y esfuerzo se pueden lograr resultados. Ahora mi confianza es más fuerte: nunca pensé que podría transformar y salvar tantas vidas. Para mí es un honor servir con cuerpo, alma y corazón. ¿Qué visión tiene para Fundación ANA en los próximos años? En tres años espero que no sean 350 mil, sino un millón de mujeres las que digan que transformaron su vida con Fundación ANA. Queremos abrir al menos tres centros de acogida más y replicar nuestro modelo integral en otras provincias. Estoy convencida de que el proyecto será referente en América Latina, porque cuando una mujer avanza, progresa un país .