Brasil lidera ampliamente la región con aproximadamente 5.661 mil millones de metros cúbicos de recursos renovables de agua dulce al año, impulsado principalmente por la cuenca amazónica y el río Amazonas. Colombia ocupa el segundo lugar con cerca de 2.145 mil millones de m³, seguida de Perú con alrededor de 1.641 mil millones de m³ y Chile con 885 mil millones de m³. Otros países con importantes reservas hídricas son Venezuela con 805 mil millones de m³, Ecuador con cerca de 442 mil millones de m³ y México con 409 mil millones de m³. Gran parte de esta riqueza proviene de ecosistemas estratégicos como la Amazonía, los glaciares andinos, humedales, páramos y acuíferos subterráneos. Entre ellos destaca el Acuífero Guaraní, compartido por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, considerado uno de los mayores reservorios de agua subterránea del mundo. También puedes leer: Registran por primera vez un tapir andino en la cordillera oriental de Quito A pesar de esta abundancia, expertos advierten que la región enfrenta amenazas crecientes. La deforestación, la expansión minera, la agricultura intensiva y los efectos del calentamiento global están alterando los ciclos hídricos y aumentando la vulnerabilidad de varias zonas de América Latina. Además, el agua se ha convertido en un recurso clave para la matriz energética regional. Según Olade, cerca del 43,9% de la electricidad latinoamericana proviene de fuentes hidroeléctricas, lo que incrementa la dependencia de la estabilidad climática y la disponibilidad de recursos hídricos. Frente a este escenario, organismos ambientales y gobiernos impulsan políticas de conservación, restauración de cuencas y protección de ecosistemas estratégicos para garantizar la seguridad hídrica y energética de las próximas décadas. Fuentes: Bloomberg Línea | WWF | Olade