América Latina puede consolidarse como proveedor relevante para la transición energética, pero disponer de recursos naturales no garantiza una posición competitiva. El mayor valor económico de las tierras raras se concentra en el procesamiento, la refinación y la industrialización, una cadena de valor dominada actualmente por China. También te puede interesar: El oro mantiene su fortaleza, pero Bank of America prevé más ajustes en 2026 Para reducir esa brecha, Brasil impulsa inversiones orientadas a fortalecer la exploración y el procesamiento de estos minerales. Chile, por su parte, evalúa incorporar las tierras raras a su estrategia de minerales críticos, aprovechando su experiencia en la producción de cobre y litio para diversificar su oferta minera. La principal oportunidad para la región, según los expertos, no radica únicamente en exportar materias primas. El desafío consiste en desarrollar capacidades para el refinamiento, la fabricación de componentes tecnológicos y la investigación aplicada. Para ello será necesario atraer inversión, fortalecer la infraestructura científica y promover alianzas internacionales que impulsen la innovación. El caso de las tierras raras replica el patrón histórico de América Latina con otras materias primas: abundancia de recursos y escasa participación en los eslabones de mayor valor de la cadena productiva. La diferencia esta vez es que la demanda global por la transición energética ofrece una ventana de tiempo concreta para cambiar ese patrón, siempre que los países de la región avancen hacia la industrialización antes de que otros actores consoliden su posición en el mercado. Fuente: DW / USGS