Históricamente, las tensiones geopolíticas han generado volatilidad en los precios de la energía y de las materias primas. Si bien la captura de Nicolás Maduro tuvo poca incidencia sobre el precio del barril de petróleo, la revuelta iraní generó un alza del crudo de más del 18% desde principios de diciembre*. La guerra en Ucrania provocó una explosión en el precio del gas natural y contribuyó a generar una inflación que incitó al Banco Central Europeo a subir sus tasas de interés de una manera nunca antes vista. Este conflicto desencadenó otro fenómeno clave para los activos financieros: el rearme de los países europeos. Beneficiarias directas de los capitales movilizados para reforzar la capacidad militar del viejo continente, las acciones de las empresas del índice “MSCI Europa de Aeroespacial y Defensa” alcanzaron, desde el 24 de febrero de 2022, una rentabilidad total en dólares del 276%. Durante el mismo período, el índice Standard & Poor’s de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos (S&P 500) obtuvo una rentabilidad del 71%. También te puede interesar: “La banca ecuatoriana está sólida y preparada para enfrentar los desafíos” El gasto en defensa se aceleró en Europa tras el discurso del vicepresidente J. D. Vance en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Alemania, el país del dogmatismo presupuestario, liberó las restricciones de endeudamiento público para el esfuerzo militar. Este cambio de paradigma favoreció al fabricante de armamento Rheinmetall AG, cuya acción registró, desde el 14 de febrero de 2025, un rendimiento total en dólares del 148%, comparado con 14% para el S&P 500. La ingeniería financiera se puso en marcha: surgieron fondos cotizados en bolsa (ETFs) dedicados exclusivamente al sector de la defensa, pero también fondos de capital privado (private equity) para acompañar a esta industria y a su cadena de suministro. Consecuencia del aumento del endeudamiento público, los rendimientos estatales a largo plazo subieron, creando movimientos negativos en el mercado de bonos. En diciembre de 2025, la Comisión Europea aclaró oficialmente que las inversiones en el sector de la defensa, incluido el armamento, pueden inscribirse en el marco europeo de finanzas sostenibles. A principios del año, el Presidente Donald Trump exigió un aumento del 50% del gasto militar estadounidense para 2027. La dinámica hacia el rearme está lejos de estar terminada. * Artículo redactado en enero de 2026. Por: Dr. Christian Merlyn Sacoto, Gestor de fondos de inversión