Durante 10 años estudió patrones autodestructivos en las organizaciones, ¿cuál fue la finalidad de esta investigación? Las organizaciones empiezan a tener dificultades de diálogo con el contexto, que se pone más volátil e incierto con mayores desafíos productivos, sociales, políticos. En ese sentido, algunas organizaciones no tienen una capacidad de respuesta, por lo que investigué las razones en las que tenían dificultades para responder frente a este nuevo entorno. ¿Por qué existe un deterioro en la calidad de los espacios laborales? Tiene que ver con los modelos organizacionales que no están preparados para este fenómeno de inestabilidad, sino que están para tomar decisiones frente a escenarios estables. Cuando aparecen estas variables extrañas empiezan a presionar hacia el interior de la gente. Ese es el motivo por el cual las emociones empiezan a sufrir. Los modelos organizacionales presionan a sus colaboradores para que cumplan con determinados niveles de desempeño, pero mantienen los mismos patrones históricos, que tienen más de 70 años de desarrollo. ¿Qué son las emociones corporativas? ¿Por qué es necesario su abordaje en las organizaciones? Definen la calidad de respuesta de una organización. Las empresas tienen su marco emocional definido y está relacionado con las condiciones de vida dentro de ellas. Es uno de los costos laborales más altos porque impactan en el comportamiento de las personas y en el desempeño. Algunos marcos emocionales, como la depresión y el estrés, afectan las capacidades neurobiológicas superiores, que son planificar, crear y decidir, es decir, todo lo que necesita una organización actualmente para ser competitivo. ¿Cuáles son los desafíos que afrontan las organizaciones? El reto es adaptarse a la volatilidad del contexto que genera situaciones nuevas e implica tomar modelos de decisión y gestión laboral. Una persona puede tener un alto nivel intelectual, pero emocionalmente queda paralizado con sus responsabilidades. El desafío organizacional es cómo deben afrontar la diversidad que brinda a la institución una visión mucho más amplia de la complejidad que le toca vivir.Por _ Andrés Calvopiña Cervantes