Dentro de este escenario, Nike mantiene su liderazgo global en el segmento de apparel, con ingresos de USD 13,5 mil millones anuales únicamente en ropa, sin considerar calzado. Esta cifra representa cerca de un tercio de su facturación total, consolidando a la categoría como una unidad de negocio estratégica para la compañía. Le siguen marcas como Lululemon, que ha capitalizado el crecimiento del segmento premium con ingresos cercanos a los USD 10,6 mil millones, y Adidas, con aproximadamente USD 8,9 mil millones en apparel. A este grupo se suman actores relevantes como Decathlon, Under Armour y la china Anta Sports, evidenciando la diversificación geográfica y competitiva del sector. Uno de los factores clave detrás de este crecimiento es la transformación del comportamiento del consumidor. La ropa deportiva ha trascendido su uso original vinculado al ejercicio físico para posicionarse como una categoría de uso cotidiano. El fenómeno del athleisure, que combina prendas deportivas con moda casual, ha impulsado la demanda, especialmente entre audiencias jóvenes y urbanas. Te invitamos a leer: Las marcas de snacks más vendidas del mundo En este contexto, marcas emergentes como Gymshark y Alo Yoga han ganado terreno mediante estrategias centradas en comunidad, marketing digital y conexión directa con el consumidor. Este enfoque ha permitido competir con actores tradicionales, redefiniendo las reglas del mercado. Además, el crecimiento de compañías asiáticas como Anta refleja un cambio en el equilibrio global de la industria, con China consolidándose como un mercado clave tanto en producción como en consumo. En este escenario, la ropa deportiva deja de ser un segmento complementario para convertirse en un pilar del consumo global, donde convergen innovación, cultura y negocio. Fuente: Statista | Bloomberg | lavidadeungrafico